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El Papado Católico (Artículo publicado por el presbítero luterano Miguel Ramírez Ochoa) En la Sección “Cartas al director” de El Heraldo de Chihuahua Del día viernes 13 de febrero del 2009
Sr. Director:
La Iglesia Católica Romana ha enseñado, por medio de su magisterio humano pontificio, que Pedro fue el primer Papa y que es el representante de Cristo en la tierra. Vemos la falsedad: Cristo preguntó a sus discípulos en la región de Cesarea de Filipo: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” (Mateo 16:13)... Hubo respuestas inexactas, porque unos respondieron que era Juan el Bautista, otros dijeron que era Elías y otros más, Jeremías. Pero cuando Pedro contesta que es Cristo, el Hijo de Dios viviente (Mt. 16:16), nuestro Señor confirma la respuesta de Pedro y sobre esa confesión verbal fundará su Iglesia, estableciéndola no en la persona de Pedro, porque: a) La Iglesia está fundada sobre la Roca que es el mismo Jesucristo. b) Jamás, después de la Ascensión de Jesucristo, Pedro se enteró de que hubiera sido nombrado jefe de la Iglesia. c) Pedro murió sin enterarse de que era Papa. d) En sus dos epístolas, Pedro no habla sobre el papado, ni de tal potestad, ni que sea transmisible. e) Pedro nunca predicó como obispo de Roma. f) Los otros tres evangelios no hablan sobre la guía de la Iglesia ofrecida a Pedro. g) Pedro jamás permitió, como lo han hecho los papas, que la gente se postrara ante él (léase Hechos 10:25-26). h) En la Carta de Pablo a los Romanos no hay mensaje alguno para Pedro. i) Pablo no se consideraba inferior a Pedro: “Pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles” (2ª Corintios 11:5; Santa Biblia Reina-Valera ’95). j) Pablo se opuso a Pedro, cara a cara, por no andar con rectitud en cuanto a la verdad del Evangelio (Gálatas 2:11-15). k) El Concilio de Jerusalén fue presidido por Jacobo, y no por Pedro (Hechos 15: 13-20). l) Pedro no presidió ninguna reunión con los apóstoles. m) Roma, y no Cristo, le confirió el título de “príncipe de los apóstoles”. n) Se concluye: el papado es institución humana. Bastan estos puntos para darse cuenta de que el papado católico es una invención humana. Contra facta non sunt argumenta (Contra los hechos no hay argumentos)…
Pbro. Miguel Ramírez Ochoa
Contestaciones al Pbro. Miguel Ramírez Acerca de la institución del Papado
Sr. Director: Quisiera refutar brevemente lo publicado por nuestro hermano Miguel Ramírez Ochoa en su carta publicada el pasado 13 de febrero, con respecto a lo que él cree actualmente. Primero dice que Cristo fundó su Iglesia sobre “la confesión” de Pedro, pero eso es mentira porque Natanael también hizo su propia confesión de fe cuando le dijo a Jesús: “Tú eres el Hijo de Dios, tu eres el rey de Israel” (Jn 1,49) y sin embargo Cristo no lo constituyó “piedra” de su Iglesia. Agrega el Sr. Ramírez que “Jamás después de la ascensión de Jesucristo, Pedro se enteró de que hubiera sido nombrado jefe de la Iglesia”. Pero eso es mentira, pues es un hecho indiscutible que Pedro tomó el liderazgo inmediatamente después de Pentecostés:
Esto demuestra que todos consideraban a Pedro la cabeza de la Iglesia, porque de otra manera, sería inexplicable lo contagioso de su ejemplo, ¡aún entre aquellos que, como Bernabé, habían opinado y obrado hasta entonces de muy distinta manera! El ejemplo de Pedro no era bueno y he aquí la peligrosidad que advirtió San Pablo quien justamente pensó que la conducta de aquél debía ser corregida, de lo contrario arrastraría también a las demás comunidades debido al gran peso de su autoridad. El error cometido por Pedro (de conducta, no de principios o doctrina, nótese perfectamente esto), lo cometió también Pablo en otra ocasión (Hech. 16, 3), pero la peligrosidad obviamente no era la misma.
Nos sigue diciendo el Sr. Ramírez que “Pedro murió sin enterarse de que era Papa”, pero si ese razonamiento estuviera en lo correcto, San Estéban el primer mártir, murió sin saber que era cristiano, pues ese nombre se les aplicó en Antioquía a los seguidores de Cristo mucho tiempo después (Hech. 11, 26). Igualmente algunos de los escritores del Nuevo Testamento murieron sin saber que eran “hagiógrafos” (escritores inspirados) de algunos de sus libros, pues por ejemplo el Apocalipsis de San Juan no fue considerado libro canónico durante muchos siglos, hasta que después de algunos concilios la Iglesia con su autoridad delegada por Cristo (Lc. 10, 16), declaró su canonicidad. Más adelante el Sr. Ramírez nos dice que “la Iglesia está fundada sobre la Roca que es el mismo Cristo” y que Pedro no puede ser la roca. Pero ese argumento es erróneo, porque I Pe. 2, 5 dice claramente que ¡todos somos rocas!! Pero aún más, siendo Cristo "el Pastor" (Jn. 10, 11), nombra a Pedro "Pastor" (Jn. 21, 15-17). Sin embargo, el que Cristo sea el "Pastor", no impide que haya otros pastores, aunque subordinados al "Pastor por excelencia" que es Cristo (Jn. 10, 11). Lógicamente si Cristo es la "roca" (I Pe. 2, 5), eso no impide que Pedro sea también "roca", aunque subordinado a la "piedra angular" que es Cristo (Ef. 2, 20). Además ¿qué de raro tiene que Cristo haya nombrado "piedra" a Pedro, cuando vemos en el Antiguo Testamento que Dios llamó "piedra" a Abraham? Efectivamente así dice la Biblia: "Escúchenme, todos los que siguen la justicia, los que buscan a Yahvé. Miren a la piedra de donde fueron cortados y al hueco de la cantera de donde fueron arrancados. Miren a Abraham, padre de ustedes" (Is. 51, 1-2). Si Cristo dijo: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia", es porque el apóstol fue constituido piedra sobre la que Jesús edificaba su Iglesia. Para leer la Biblia tenemos que ser humildes y no andar sacando conclusiones fáciles y agrediendo a quienes no piensan de determinada forma.
Con respecto a lo que afirma el Sr. Ramírez de que en las dos epístolas de San Pedro no hay nada que hable del Papado o su transmisión, tenemos que recordarle que la misma Biblia dice que en ella no se encuentra “todo” (Jn. 21, 25) y para saber lo que pensaba San Pedro sobre ese tema, tendremos que ir a la Historia Universal, la cual nos dice: “Después que los Santos Apóstoles (Pedro y Pablo) fundaron y pusieron la Iglesia en orden (en Roma) le dieron el ejercicio del oficio episcopal a Lino. El mismo Lino es mencionado por S. Pablo en su Epístola a Timoteo”. (San Ireneo de Lyon, “Tercer libro contra los herejes”, Tratado 3, punto 3. (Véase también “Historia de la Iglesia”, del gran teólogo Ludwig Hertling, S.I., Biblioteca Herder, pág. 27). La carta escrita por San Ireneo de Lyon, es –como nos lo demuestra la Historia- un documento histórico auténtico. Ese documento, al igual que muchos más, son negados por las sectas, en una actitud irracional e anticientífica y esa es la verdadera razón por la que prefieren encerrarse en “sólo la Biblia”, porque saben que si sus seguidores analizaran los documentos de esa bellísima ciencia llamada “Patrística”, se darían cuenta de que los primeros cristianos ¡eran católicos!. Así que cuando un sectario quiere investigar por su cuenta inmediatamente sus pastores lo devuelven a la Biblia y efectivamente la Biblia es la Palabra de Dios, pero no es ningún pecado si yo investigo “a partir de” la Biblia, otras fuentes tales como la Historia, la Arqueología, la Patrística, etc., etc., que ciertamente nunca podrán equipararse con el Sagrado Libro, sin embargo ¡cuánta luz arrojan esas ciencias cuando alguien investiga su religión con seriedad y objetividad!
El Sr. Ramírez dice más adelante: “Pedro nunca predicó como Obispo de Roma”, pero veamos lo que nos enseña la Historia en tres botones de muestra:
Sigue diciendo el Sr. Ramírez en su carta: “Los otros tres evangelios, no hablan sobre la guía de la Iglesia ofrecida a Pedro”. Pero esto también es totalmente falso:
A todo lo anterior faltaría agregar que ¡el nombre de Pedro se encuentra 152 veces en el Nuevo Testamento, mucho más que cualquier otro apóstol!
Luego en seguida nos dice el Sr. Ramírez: “Pedro jamás permitió, como lo han hecho los Papas, que la gente se postrara ante él”. Es obvio que postrarse en “adoración” frente a un ser humano es algo incorrecto (Hech. 10, 25 que por cierto en esa cita la miopía del Sr. Ramírez no le permite ver la palabra “adorar” en ese pasaje), pero postrarse en señal de “veneración” es algo totalmente diferente: “David inclinó su rostro sobre la tierra e hizo reverencia a Saúl” (I Sam. 24, 9); Josué se postró en tierra delante del Arca de Yahvé (Jos. 7, 6) y no sólo ante el Arca, sino ¡también frente a un ángel! (Jos. 5, 14); Abdías se postró ante el profeta Elías (I Re. 18, 7); Rut se postró ante Booz (Ruth 2, 8-10), etc. etc. ¿Cómo es pues el Sr. Ramírez “presbítero” si no conoce a fondo las Sagradas Escrituras?
Luego nos dice el Sr. Ramírez: “El concilio de Jerusalén fue presidido por Jacobo y no por Pedro” y luego nos pone la cita de Hechos 15, 13-20. Mañosamente nos presenta ese pasaje a partir del versículo 13, pero en realidad el concilio empieza desde el inicio del capítulo 15. Invito al lector a que lo lea y se dé cuenta quién presidió el Concilio. (Léase con atención el versículo 7 y en especial el versículo 12 en donde dice que ante las palabras de Pedro “callaron todos los presentes”. A partir del versículo 13 sólo presenta la Biblia los “complementos” del Concilio, es decir, los testimonios de Pablo y Bernabé y la famosa “concesión” otorgada a las iglesias de Antioquía, Siria y Cilicia.
Por último concluye la carta del Sr. Ramírez: “Roma y no Cristo le confirió a Pedro el título de “príncipe de los apóstoles”. Pero San Mateo es muy explícito cuando menciona la lista de los apóstoles y la empieza así: “El primero Simón, llamado Pedro”. La palabra griega “protos” tiene un significado de preeminencia, porque Pedro no fue numéricamente el primero de los Apóstoles, tampoco era el más joven, luego esa palabra tiene el significado de “dignidad”. Véase por ejemplo donde la Biblia menciona “proto-tokos” refiriéndose a Cristo. Ahí no significa que Cristo sea el primer ser creado, sino el primero en dignidad sobre toda la creación (Col. 1, 15)
De las refutaciones al Sr. Miguel Ramírez, sólo me faltó uno de los párrafos de su carta del 13 de febrero pasado, en donde textualmente nos dice: “Pablo no se consideraba inferior a Pedro” y luego nos transcribe: “Pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles” (II Cor. 11, 5). Pero con su clásico estilo protestante de “atarse” a un versículo y “no hacer caso” al contexto, podemos en primer lugar invitar a los lectores a que lean el mencionado pasaje, pero completo, para que se den cuenta por sí mismos que ¡¡el apóstol Pablo está hablando de los falsos apóstoles, no de los apóstoles de Cristo!! De hecho la traducción más exacta de ese pasaje debería verter “superapóstoles” en lugar de “grandes apóstoles”, porque San Pablo está hablando “con ironía”. Comparemos algunas Biblias y veamos los comentarios de esas mismas traducciones al pie de página:
Hasta aquí las versiones católicas, pero para que nuestro amigo el Sr. Ramírez no vaya a pensar que solamente cito fuentes católicas, aquí le muestro una de los Testigos de Jehová y tres más tomadas de Biblias protestantes:
Por lo tanto es un hecho (“Contra facta non sunt argumenta”) que San Pablo no se refirió a los apóstoles de Cristo en el citado pasaje, porque de otra manera eso estaría en contradicción con lo que nos dice el mismo apóstol en Gal. 2, 9 donde considera a Pedro, Santiago y Juan como “columnas de la Iglesia”…
“Jesucristo, único intercesor y mediador”
Contestaciones de José Antonio Barrera Balderrama Al Sr. Miguel Ramírez Ochoa
12 y 24 de septiembre y 20 de octubre del 2008 respectivamente.
12 de septiembre 2008
Los hermanos no católicos aseguran que hay serias contradicciones entre la doctrina del catolicismo y las enseñanzas bíblicas. Para ellos, la intercesión y mediación de otro que no sea Jesucristo simplemente es antibíblico y no merece discusión alguna. Se cierran así en un hermético caparazón, sin querer escuchar las bases en las que se asienta la enseñanza católica. “Analogía” y “Participación”
Un resumen de esas enseñanzas milenarias con respecto a la mediación de Cristo y de los Santos, son los conceptos de “analogía” y de “participación”. “Un solo mediador”
“Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres…” (“eis yar Theos, eis kai mesites Theou kai anthropon…”) (I Tim. 2, 5).
“Rechaza el calificativo de sectas”
6 de julio del 2008
Entonces, desde ese punto de vista, la religión católica ¿puede ser también una secta para un no católico?
Contestaciones de José Antonio Barrera Balderrama
a la Sra. Magdalena Flores Armendáriz
Obsérvese cómo tanto diccionarios como enciclopedias insisten en que la de Lutero era una “secta”. Con esto te demuestro que las acepciones que pones en tu segunda carta están incompletas, es decir, sólo transcribiste lo que te convino. Todos somos hermanos
En cuanto a la palabra “amigo”, veamos qué nos dice la Palabra de Dios:
“Ponerse en las manos de Dios” también significa que abras tu mente (no solamente tu corazón) a la Palabra de Dios. Porque para empezar si no llamas “hermanos” a quienes no piensan como tú, pues creo que estás “confundiendo a los lectores y desviándolos de la verdad”. Si yo siguiera tu misma “lógica” no te permitiría que me llamaras “querido Pepe” como lo hiciste en tu primer carta, lo cual equivale a la palabra “amigo”.
En tu segunda carta mencionas lo referente a las palabras dirigidas por Jesús a la Virgen María: “¿Qué a mí y a ti, mujer?. Aún no ha llegado mi hora” (Jn.2,3-5) y mencionas que el endemoniado de Gerasa y otros endemoniados más, dicen las mismas palabras a Jesús.
“El sectarismo no cabe en la iglesia de Cristo”
“La Iglesia Católica no es una secta”
Concluye en su tesis que, por tal motivo, estas definiciones pueden encasillar también como secta a la Iglesia Católica. Me permito aportar, tomando en cuenta lo dicho por ella, si esto es verdad.
Refutación que hace el sr. Reynaldo Trujillo a una Carta al Director publicada el dia 12 de Junio del 2007 en la sección Noroeste del Heraldo de Chihuahua, elaborada por el sr. Israel Sánchez
Los comentarios en negro es la carta original del sr. Israel Sánchez y los comentarios en naranja son respuestas del sr. Reynaldo Trujillo.
"El que no conoce a Dios a cualquier mono se le hinca" Cuan triste es este caso; sin embargo, aunque el idólatra no lo acepta, es la realidad. El idólatra, igual que el adicto, no acepta lo que está viviendo, como el alcohólico, que según él puede dejar de beber pero no lo hace así; éste dice ¡que no es idólatra! Partamos de algo muy sencillo: Ud. No me convencerá a mí, ni yo a Ud. Pero es el deber de cualquier católico mostrar la Verdad cuando ésta se ha vilipendiado a los cuatro vientos para que otros hermanos lleguen a Ella sin dificultad.
¿Porqué no acepta el idólatra que lo es? Porque la fuente del idólatra es la misma que la del adicto. El mismo Satanás. Su ofensa a los católicos va creciendo. Pues al decir que los católicos son idólatras teniendo como fundamento citas bíblicas aisladas, sin saber su contexto histórico, sin saber quienes eran sus destinatarios finales y cual era la situación de ese tiempo y espacio, más aún interpretadas como le dá la gana, a discreción y sin considerar la autoridad legítima de la Iglesia Católica de interpretar, enseñar y explicarlas, es tan grave como decir que la fuente de la "idolatría" de los católicos es el mismo Satanás. De esta manera Ud. no solo ofende a quienes profesamos la fé católica, sino que también atenta contra la autoría divina de las Escrituras al anexarle el apelativo de diabólico a algo que de suyo es de inspiración divina.
He conocido personas que tuvieron algún problema serio, como la muerte de un ser querido, que estuvieron postrados ante una imagen durante largo tiempo antes del deceso. Sé de personas que cuando van a iniciar un día de labores se persignan ante una imagen, otros que la tocan, y a continuación se tocan su cara y su cuerpo. Otros que invierten la figura del supuesto San Antonio para que les consiga novio o novia; esto es hechicería pura Isaías 19:3. Es necesario que Ud. sepa que la Biblia fue escrita por diferentes autores humanos, en diferentes tiempos, con diferentes estilos literarios. Algunos libros de la Biblia son de carácter didáctico, como los salmos, otros, histórico, como el libro de crónicas, otros, poéticos, como los salmos y el cantar de los Cantares. Otros tantos promulgaron leyes temporales y específicas, para pueblos específicos, como Deuteronomio, números, levítico Algunos libros tienen carácter universal, como las cartas de San Pedro, los 4 Evangelios, entre muchos, y otros estaban dirigidos exclusivamente a ciertos pueblos en situaciones históricas muy específicas., como la cita que Ud. incluye de Isaías y más adelante, de Jeremías (14:22). Analizando dicha cita de Isaías 19, 3, encontramos que en versículos anteriores, el hagiógrafo escribe: Si ha conocido a personas que realizan las prácticas que Ud. menciona, me alegro, pues son personas valientes que no se avergüenzan de dar muestras de su fé con sus actos (Stgo 3, 18) la fé inspira sus obras y por cierto que su fé se perfeccionará por ellas mismas (Stgo 3, 22-24) Creo que esto para muchos es escandaloso, pues toman en cuenta que solo la fé salva y no las obras. Para el mundo del protestantismo es ajeno el concepto de religiosidad popular y devoción. Es ajeno porque precisamente existen en el seno de las comunidades cristianas primitivas que estaban en el mundo conocido de aquel tiempo, a partir del siglo I, permaneciendo a través de las persecuciones de la Iglesia de los siglos II y III, muchos, muchísimos años antes que apareciera el protestantismo de Lutero, Calvino, Swinglio y el rey apóstata Enrique VIII.
Puesto que los muertos no pueden interceder por usted, ellos nada saben. (Eclesiastés 9:10) Cuando una persona fallece no sabe nada, ni puede pensar, ni trabajar, ni tiene más pago por alguna labor, puesto que nada de esto puede hacer. La muerte es la cesación de la vida. Salmos 146,4; Eclesiastés 9:10. Quiero mencionar la obra de un excelente sacerdote local. Le menciono esto porque Ud. mismo comenta que ha cuestionado a autoridades eclesiásticas y no le han respondido. Quizá no ha obtenido respuesta porque no habrá sabido utilizar la gentileza debida, el tacto fino de respeto a un ministro de culto aunque no sea de su propia profesión de fé, o bien porque no ha sabido hacer las preguntas correctas, en el momento correcto, a la persona correcta y del modo correcto.
En nuestra propia ciudad, por las mañanas, muy temprano, podemos ver un pequeño grupo de personas paseando una estatua por las principales calles de la ciudad. Esto ya se hacía en la antigüedad, contraponiéndose al mandamiento Is 46:7. Se lo echan sobre los hombros, lo llevan y lo colocan en un lugar, allí se está y no se mueve de su sitio. Le gritan y tampoco responde, ni libra de la tribulación. Creen, como en la antigüedad, que puede mandar la lluvia: Jeremías 14:22. Lo que es contrario totalmente al Dios verdadero. Cuando Ud. escribió este artículo, se acercaba la fiesta católica de Corpus Christi. El cuerpo de Cristo. Por eso se hacían procesiones llevando al Cuerpo de Nuestro Señor para pedir sus bendiciones en todos los ambientes y para mostrarlo públicamente para la adoración general. Es el cuerpo de Nuestro Señor el que iba en procesión, llevando lo más preciado para los cristianos, NO ES UN IDOLO, sino el mismo Señor que entregó Su Cuerpo y Su Sangre para redención de todos, como El mismo nos lo asegura: -"Esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre" (Mt 26, 26-28; Mc 14, 22-24; Lc 22, 29-20; 1 Cor 11, 24-25, 1 Cor 10, 16). Reconsidere más cuidadosamente los sustantivos o adjetivos utiloizados para referirse a Nuestro Señor. Él mismo Rey David organizaba procesiones con los símbolos divinos para regocijo de toda la casa de Israel y Gloria de Dios. (2 Sam 6. 12ss) ¿Porqué, entonces, tanta saña y odio a estas prácticas? Otra vez, considere también quienes eran los destinatarios de las citas de Is 46 y su contexto histórico. La época de esas palabras era entre los años 701 y 691 a. C y los destinatarios era el mismo pueblo de Israel a quien Yahveh le advertía acerca de los ídolos BABILÓNICOS. Por su parte, el profeta Jeremías hace referencia a los ídolos PAGANOS. También aquí, no se olvide de considerar el contexto histórico del Pueblo de Israel y la naturaleza de sus destinatarios.
Si a esto no se le puede llamar idolatría, ¿de qué forma se le puede nombrar? Le comentaré como se le puede llamar. A las procesiones con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, o a cualquier manifestación de la fe pia del pueblo católico, a eso se le puede llamar Devoción, a lo que Ud. afirma del católico se le puede llamar dolo y mala intención.
El mentiroso jamás le va a decir que es un mentiroso, al menos que se arrepienta de verdad o está preparándose para contarle otra peor. Así es. A nadie le gusta reconocer sus propios yerros, pero es buena práctica hacerlo periódicamente y enmendarlos, pues con ello, se allana el camino y se avanza en humildad. O Ud. ¿Reconoce que lo que le digo es verdad pero le cuesta reconocerlo? Mucho bien, entonces, le hará poner en práctica la humildad y pobreza de corazón. ¿Se dice Ud. discípulo de Cristo? Entonces, hallará con facilidad en esto gozo del corazón y un remanso de paz para su alma. Si Ud. está catalogando a los católicos como idólatras debe primero revisar la vericidad del patrón o parámetro con el que los compara. Podría Ud. decir: -los comparo con la Biblia-. Eso depende, pues está en duda la autoridad suya para interpretarla, para hacer argumentos y en duda está su conocimiento verídico sobre las verdades que nos conducen a la Vida Eterna..
¿Qué es esto ante los ojos de Dios? ¿Idolatría? ¿Hechicería? ¿Lo aprueba Dios o sólo son suposiciones de un loco protestante, irreverente y soberbio? Las primeras preguntas han sido respondidas anteriormente. La aprobación viene de Dios y la ha dejado en la Iglesia que El fundó (Lc 10,16), pues a Ella, a Pedro y a sus sucesores les ha dado el poder y autoridad para atar y desatar (Mt 16, 18-19. 18,18), de perdonar los pecados y de liberar (Jn 20,23) a hecho Dios a la Iglesia pilar y la base de la verdad (1Tim 3, 15) y con esta designación divina de la Iglesia la hace a Ella la única autorizada para enseñar e interpretar las Sagradas Escrituras, pues Ellas y la Iglesia, están unidas intrínsecamente por tener el mismo fundador, Dios mismo ha asegurado que el Espíritu Santo estará en Ella (1 Cor 5,4). Y siempre contará con Su asistencia (Mt 28, 18-20).Como puede ver, la aprobación y autoridad de la Iglesia queda constatada en las Sagradas Escrituras más de una vez. Respecto a las suposiciones de un loco protestante, irreverente y soberbio quiero aclarar que los adjetivos no los he usado yo, sino Ud. y el pez por su boca muere. Si alguien lo ha calificado así alguna vez, mi consejo en Cristo sería que obtenga asistencia psicológica, reconozca su actitud altanera y recapacite, pues, como digo, si alguien lo ha calificado así, algo habrá que tengamos que reflexionar y cambiar. Si el río suena es que agua lleva.
Veamos que es lo que Dios nos dice, no el ser humano fallido y pecador: No te harás escultura, ni te harás imagen, ni ninguna semejanza, ni de lo que está arriba en el cielo ni en la tierra, ni debajo de las aguas del mar. No te inclinarás a ellas, ni las servirás en un solo mandamiento seis nos, y no hay otro que le tome tanto espacio como la prohibición de reverenciar imagen alguna a lo largo de toda la Biblia. Deuteronomio 5:8. Eso es sin tomar en cuenta : No tendrás dioses ajenos delante de mí (7). Previo a los seis nos específicos para las imágenes, lo que nos trae a un gloriosos siete. ¿Cómo lo ve estimado amigo? ¿Palabra de Dios o puras palabrerías? Es cierto que algunos textos del Antiguo Testamento prohiben hacer imágenes (Ex 20,4-5; 34, 17; Lev 26,1; Dt 4,15-25; 5,8-10, Is 44, 9-20). Pero estos textos nuevamente, se deben tomar en su contexto, es decir, ver en que momento y con que intención se escribieron y qué relación tienen con otros textos de la Biblia. Si estos textos se analizan con atención, se verá que lo que Dios prohíbe es adorar a dioses diferentes de Yahveh, el único Dios verdadero (Dt 4, 35). Los otros dioses son falsos, no existen y, por tanto, sus imágenes no representan a nadie, son ídolos (Sal 96,5) Yahvéh prohibe también a los israelitas hacer imágenes de Él mismo (Dt 4,12-15), no porque fueran a confundirlo a Él con su imagen, sino porque podían confundir a Yahveh con otros dioses. El Dios verdadero e invisible, no se identifica con ninguna criatura que pueda ser representada mediante alguna imagen, y ninguna criatura, ya sea el sol, la luna, un rey, un animal, etc, es dios. Por otra parte, el protestantismo, al tomar estos textos fuera de su contexto, hacen que Dios se contradiga, pues en otras partes de la Biblia, como las que a continuación se citan, Él mismo ordena hacer imágenes con fines religiosos: (Num 21,8; Ex 25,10-22; 1 Re 6, 23-29; JOs 7,6; 1 Re 7, 25-29. En Mc 12, 16, se le presenta a Jesús una imagen del César en na moneda, y Él no la condenó como idolatría. Se pierde el tiempo viendo "idolatría" en las imágenes, pues estas sólo se toman como REPRESENTACIÓN GRÁFICA de aquello que creemos. Eso es tomar la Biblia según la letra, no según el Espíritu (2 Cor 3,6) Las imágenes recuerdan a aquellos personajes que representan, puede ser Jesús, los santos, la Virgen María, etc. El acto de ver las imágenes es lo mismo que leer un texto bíblico que nos hable de ellos. Por ejemplo, contemplar un crucifijo, y aún orar delante de él, es lo mismo que hacerlo con Mt 27, 35-54. La primera es una imagen pintada o esculpida, la segunda está descrita con palabras impresas. Tan material es la una como la otra. La verdadera idolatría en la que podemos caer, tanto los católicos con imágenes, como los protestantes sin ellas, es la de poner nuestra confianza de salvación en algo que no sea Dios (Fil 3,19; Col 3,5; Lc12, 19-21). El mismo Lutero dijo: "Aquello a lo que apegas tu corazón y de lo que te fías, es propiamente tu Dios"
Nos está diciendo que el inspirador de todo esto es el padre de la mentira, que le encanta ser reverenciado. Juan 8:44. Mateo 4:9. El mismo diablo y Satanás ¿Me está diciendo que los católicos, al contemplar un crucifijo, al reflexionar sobre la imagen de un santo, cuyas virtudes evangélicas son dignas de imitación, y que provocan en el alma sencilla deseos de santidad y de seguimiento del Señor, me está diciendo que esto es un acto demoníaco? ¿Me está diciendo que los católicos, al ver un pasaje de la Biblia representado en imágenes o dibujos, están honrando al autor de la mentira, siendo que la Biblia es Palabra de Dios? Si es así, no estoy de acuerdo con ello y lo que Ud. está haciendo es mal interpretar un pasaje bíblico en detrimento de la verdad y utilizando esas citas para levantar falso testimonio contra su prójimo y dándole un uso indebido a la Palabra de Dios, que merece, Ella sí, nuestra adoración, por poseer la Vida Ella misma.
Porque el ídolo nada es. 1 Corintios 10:19, pero el que está detrás del ídolo es ¡el mismo diablo! 1 Corintios 10:20. No se extrañe de que una "imagen" le haga sus milagritos, pero es el mismo Satanás; no la imagen, ni Dios. Deuteronomio 32:17 Estoy de acuerdo en que el ídolo nada es. Nuevamente, la verdadera idolatría consiste en poner nuestra confianza de salvación en algo que no sea Dios . El tema de las imágenes ya ha sido explicado y argumentado a lo largo de estas semanas y con lo que le acabo de escribir.
¿Lo puede ver o aún piensa que Dios no le está diciendo todo esto? Dios nos amonesta que nos guardemos de los ídolos 1 Juan 5:21. Eso mismo le pregunto: ¿Lo puede ver o aún piensa que Dios no le está diciendo todo esto? Estoy de acuerdo que el Señor nos amonesta a que no caigamos en la idolatría, considerando la definición previa y subrayada en líneas anteriores.
Que Dios por nuestro Salvador le dé tanto el querer como el hacer por su buena voluntad Fil 2:13. Qué la gracia de Cristo Jesús esté con ustedes. Amén (File 1, 25)
“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza...” Sr. Director: Al pueblo del Antiguo Testamento, el Altísimo le prohibió realizar imagen o escultura alguna que recibiera adoración como divinidad. Hay muchísimos textos que así lo indican. Uno muy citado por los protestantes para acusar a los católicos de idólatras por la veneración de imágenes sagradas es el de Éxodo 20, 4. José L. Fierro C.
"La guerra de creyentes" Enero del 2009 Sr. Director: Los cristianos evangélicos no tenemos y menos adoramos ni veneramos imágenes ni esculturas, porque Dios las aborrece; y la razón es que éstas alejan a la persona del contacto directo con Él, porque proveen de alguien más a quien orar y en quien confiar. Víctor Luna Lira Contestación de José Antonio Barrera B.
"EL DECÁLOGO Y LAS IMÁGENES" Tratándose de las imágenes sagradas, una de las principales inculpaciones que nuestros hermanos protestantes hacen a la Iglesia Católica (como nuestro hermano Víctor Luna), es la de haber adulterado el Decálogo suprimiendo el segundo mandamiento que, según ellos, condena las imágenes, para llevar a los fieles a “adorarlas”, por lo que el catolicismo es para ellos una “verdadera idolatría”. José Antonio Barrera Balderrama.
EL BAUTISMO DE LOS NIÑOS Una de las objeciones publicadas por el Sr. Israel Sánchez Villalobos (protestante sabatista)
“Mentira… que se debe bautizar a los niños rociando con agua la cabeza…
Contestaciones de José Antonio Barrera Balderrama, Sobre el tema de “El bautismo de los niños” a Israel Sánchez Villalobos
1.- INTRODUCCIÓN.- Es el bautismo de los niños un tema en el que no están de acuerdo la mayoría de las sectas protestantes hoy en día. Y es que lo que sucede con las sectas es el hecho de que no han comprendido la gran riqueza de los Sacramentos, en especial del Bautismo. A este último lo han reducido únicamente a un simple “compromiso oficial y público de seguir la doctrina de Jesús y participar activamente en predicar el Evangelio”. No entienden que el Bautismo rebasa con mucho esas fronteras. En el catolicismo (iglesia auténtica depositaria de las enseñanzas de Jesucristo) esa idea es mucho más amplia pues el compromiso que se adquiere en el Bautismo se renueva en el sacramento de la Confirmación (éste último totalmente desconocido en las sectas). El bautismo no es un simple acto público de que se acepta la fe y la promesa de ejercer el apostolado, sino que va mucho más allá. Es el Sacramento (para muchas sectas es sólo un “símbolo” y a bautizarse le llaman “simbolizarse”) por medio del cual participamos de la muerte y resurrección de Cristo y recibimos gratuitamente los frutos de la Redención, muriendo al pecado y recibiendo una nueva vida en nuestra alma. Nos hace hijos de Dios y herederos del cielo al entrar en comunión de Cristo y nos hace miembros de su Cuerpo Místico que es la Iglesia y al mismo tiempo nos hace templos vivos del Espíritu Santo. Toda esa riqueza doctrinal que acabamos de resumir es completamente pasada por alto por muchos hermanos nuestros que al parecer lo único que les interesa es “ganar adeptos”. No descartamos desde luego la posibilidad de que haya gente de buena fe (e incluso “pastores” de buena fe) que hagan eso sin maldad y creyendo servir a Dios correctamente, pero eso no justifica a quienes a sabiendas de que están en un error, siguen en esas sectas por un torpe interés de lucro, honores o fama. La mayoría de las sectas opinan que si un niño muere antes del uso de razón se salva “porque no cometió pecados personales”. Decir eso es un error gravísimo, porque es lo mismo que decir que ese niño se salva sin la intervención de Jesucristo por el Bautismo y por lo tanto equivale a decir que se salva sólo por su naturaleza humana, la cual –según la clarísima enseñanza de San Pablo- es ESENCIALMENTE PECADORA, como lo veremos ampliamente más adelante. El mismo modo de pensar de las sectas con respecto al Bautismo de los niños, es pues, una gran blasfemia, porque equivale a “negar a Jesucristo como único Salvador, al menos con respecto a los niños” (P. Dizán Vázquez).
2. ¿SE DEBE BAUTIZAR A LOS NIÑOS RECIEN NACIDOS?
Las sectas critican y calumnian a la Iglesia Católica diciendo en sus libros y revistas que el bautismo de los niños ha sido “uno de los mejores inventos de los Papas para asegurar a los fieles dentro del oscurantismo romanista”. Los evangélicos declaran lo siguiente: “Hay que creer en el Evangelio y arrepentirse del pecado primero, para después dar fe de la nueva vida por medio del bautismo en agua. Este es el orden que Cristo estableció en sus instrucciones sobre el bautismo, y es también el que los discípulos observaban. Un infante no puede creer en el Evangelio, ni arrepentirse” (“¿Cuál camino?”, Luisa J. de Walter, pág. 60). Los Testigos de Jehová por su parte, nos dicen: “De hecho, Jesús ordenó a sus seguidores que hicieran discípulos de gentes de todas las naciones y entonces bautizaran a estos nuevos discípulos. Esto no es bautizar a infantes”. (“La verdad que lleva a vida eterna”, pág. 183). Otros opinan (como el Sr. Israel Sánchez Villalobos) que el Bautismo debe administrarse a los 30 años de edad, es decir, la edad que Cristo tenía cuando fue bautizado por San Juan. Y otros más dicen que debe ser aplicado cuando el niño alcance el uso de razón para que se dé cuenta de lo que reciben y para que puedan elegir libremente si quieren ser bautizados o no. Cuando alguien estudia con seriedad y sin prejuicios al catolicismo, se da cuenta de la increíble profundidad teológica de nuestra santa religión. Esa profundidad doblemente milenaria, contrasta en forma muy notable, con enseñanzas derivadas de la tristemente célebre “reforma” protestante, nacida del odio de un fraile rebelde, Martín Lutero. A la muerte de Lutero (e incluso aún en vida) nacieron sectas derivadas de esa rebeldía y pasando el tiempo se derivaron otras y otras más, hasta ser hoy en día “un verdadero escándalo, que hace difícil que el mundo crea en un Cristo dividido”, como dijera en una ocasión el Papa Juan Pablo II. En medio de ese triste panorama de divisiones y subdivisiones, la doctrina del Bautismo se ha desfigurado de tal manera que si alguien quiere estudiar lo que piensan las sectas sobre el tema, PRIMERO DEBE SABER DE QUÉ SECTA SE TRATA y qué es lo que enseñan para luego sacar conclusiones. Pero a veces ni siquiera de esa forma, porque el sectarismo CAMBIA SUS ENSEÑANZAS CON EL TIEMPO. En cambio en el catolicismo, la esencia doctrinal no ha cambiado, porque predica LA VERDAD y la verdad no cambia.
3.- DOCUMENTOS HISTÓRICOS A FAVOR DE LA ENSEÑANZA CATÓLICA.-
4.- OTRA FUENTE DE REVELACIÓN.-
Los protestantes –repetimos- rechazan todo ese valiosísimo caudal de enseñanza Patrística, y con soberana terquedad se aferran sólo a la Biblia y se encierran herméticamente en ella, rechazando violentamente todo lo que no esté “escrito en la Biblia”, sin ponerse a considerar que la misma Sagrada Escritura les está diciendo que no se encierren, que miren hacia fuera también. Por ejemplo:
La misma Biblia pues, nos está hablando de OTRA FUENTE DE LA REVELACIÓN, aparte de la Biblia y que nosotros llamamos “SAGRADA TRADICIÓN”.
5.- LOS NIÑOS NACEN CON EL PECADO ORIGINAL.-
Nuestros hermanos protestantes, no saben que TAMBIÉN CON LA BIBLIA SE DEMUESTRA QUE ES –NO SÓLO CORRECTO- SINO INDISPENSABLE, EL BAUTISMO DE LOS NIÑOS. En efecto, si bien es cierto que la Biblia no habla literalmente del bautismo de los niños, también es cierto que sí habla del DOGMA DEL PECADO ORIGINAL, el cual sí consta expresamente en la Biblia, por lo tanto sí habla al menos de manera “implícita” del bautismo de los niños. Pero empecemos por demostrar que el niño nace con el pecado original heredado de nuestros primeros padres, lo cual está consignado expresamente en la Biblia:
Ahora demostremos que tenemos que borrar ese pecado original por medio del bautismo para poder entrar a la vida eterna:
Echando un vistazo al Antiguo Testamento, encontramos un versículo muy interesante: “Todos me conocerán, dice Yahvé Dios, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, porque yo perdonaré sus culpas” (Jr. 31, 31-34). Aquí dice Dios que perdonará incluso a los niños. ¿Por qué si los niños -según los protestantes- no tienen pecado?
De todo lo que hemos estudiado, se pueden sacar dos deducciones bíblicas:
Pues bien, los católicos queremos que TODOS (INCLUSO LOS NIÑOS), se vean libres del pecado. ¿Acaso esto va en contra de la Biblia? ¡Al contrario! Está hecho exactamente como Dios quiere, es decir, El quiere que “TODOS LOS HOMBRES SE SALVEN” (I Tim. 2, 4).
6.- LA GRACIA DE DIOS SE ADELANTA A NUESTROS MÉRITOS PERSONALES.-
Ahora bien, además del dogma del “pecado original” (que, teológicamente hablando, más que pecado, es más bien la inexistencia o carencia de la Gracia de Dios en nuestra alma), existe en la Biblia de manera explícita otra enseñanza importantísima: LA ACCION DE LA GRACIA DIVINA EN EL HOMBRE. En efecto, al bautizar a los niños, la Iglesia no contradice en nada a la Biblia, la cual nos enseña que LA GRACIA DE DIOS SE ADELANTA A NUESTROS MÉRITOS PERSONALES, ES DECIR, QUE DIOS NOS SALVA POR SU INFINITA MISERICORDIA Y NO EN VISTA DE NUESTROS MÉRITOS: “En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; -en verdad, apenas habrá quién muera por un justo, por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir-, pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros” (Rom. 5, 6ss.). Los niños ciertamente no pueden hacer un acto personal de fe en Jesucristo puesto que su inteligencia no está aún desarrollada, pero eso no quiere decir que no tengan inteligencia, y esto cualquiera lo sabe. En estudios recientes, los científicos han demostrado las formas en las que el niño demuestra su inteligencia ¡INCLUSO DESDE EL SENO MATERNO!. Eso es en cuanto a la inteligencia, pero si hablamos en cuanto a la fe, el niño no la tiene, pero DIOS SE LA CONCEDE POR MEDIO DEL BAUTISMO. Para decir esto, nos apoyamos en los pasajes que ya hemos estudiado. Dicen los protestantes que si el niño no puede realizar un acto de fe, no puede recibir la fe del Bautismo. En esto, es donde se manifiesta la pobre Teología de las sectas que confunden la fe (cuyo origen es Dios) con el acto con el que se manifiesta esa fe (cuyo origen es el hombre). No entienden que la fe Teologal la infunde Dios en el hombre, mientras que en el “acto de fe” intervienen la voluntad y el entendimiento humanos DESDE el hombre PARA con Dios. El modo de pensar de los sectarios, no es el modo de pensar de Dios. ¿No consta acaso en la Biblia que Dios santificó a San Juan Bautista ANTES DE NACER? (Lc. 1,44; véase también Lc. 1,15)? ¿No sucedió lo mismo con el profeta Jeremías (Jer. 1,5-8)? ¿Y si Dios les dio a esos personajes su Gracia antes de nacer, no se la dará a un niño recién nacido? El pecado original, no es pecado “personal”, pero sí es “verdadero pecado”, por lo tanto es una ENFERMEDAD DEL ALMA. ¿Acaso los padres de un niño recién nacido que se encuentra enfermo, esperarán a que crezca para preguntarle si quiere curarse o no? O si tiene hambre ¿esperarán a que crezca para preguntarle si quiere comer o no? ¿O los padres esperarán a que el niño crezca para preguntarle si quiere ser hijo de ellos? Partiendo incluso del hecho de que “El bautismo es la más valiosa de todas las herencias”. ¿No aceptarían los padres EN NOMBRE DEL NIÑO la herencia ya desde ahora, para que cuando crezca la disfrute “aumentada con sus intereses”? ¿No aceptan los padres derechos y deberes e incluso cargos y títulos de nobleza EN NOMBRE DEL NIÑO incluso antes de nacer? ¿Por qué entonces esperar a que el niño crezca para preguntarle si quiere o no quiere recibir la Gracia de Dios? San Pablo nos enseña que alguien puede ser heredero aunque sea niño: “Pero también digo: entre tanto el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, AUNQUE ES SEÑOR DE TODO”. (Gal. 4, 1) Ahora bien, si todos nacemos “hijos de ira” (Ef. 2,3), esto significa que desde nuestro nacimiento estamos ENFERMOS del alma (Sal. 51,5). Y Cristo vino a los “enfermos”, no a los sanos (Mr. 2,17). Estando los niños enfermos con el pecado original (I Cor.15,21-23), al impedirles el bautismo es evitar que los niños se acerquen a Jesús (Lc. 18, 16).
7.- LA BIBLIA NO PROHIBE EL BAUTISMO DE LOS NIÑOS.-
La Biblia no habla literalmente del Bautismo de los niños, PERO NO EXISTE NI UN SOLO VERSÍCULO QUE PROHIBA DICHA PRÁCTICA. En efecto, ningún versículo es condenatorio, al contrario, si leemos detenidamente todos los pasajes que hablan del Bautismo, TODOS DAN A ENTENDER QUE LOS NIÑOS ERAN BAUTIZADOS JUNTO CON SUS PADRES. Por ejemplo las familias que bautizó San Pablo: la de Estéfanas (I Cor. 1,16); la de Lidia (Hech. 16,15); la familia del carcelero (Hech. 16,33). ¿No sería demasiado raro que en esas familias no hubiera niños? San Lucas siempre escribió de manera muy detallada, le gustaba “investigar todo con exactitud” (Lc. 1,3) (incluso, supo decirnos la edad exacta que tenía Jesús cuando subió con sus padres a Jerusalén para la fiesta de la Pascua (Lc. 2,42), no menciona en absoluto la prohibición de bautizar a los niños, al contrario, algunas veces como por ejemplo en el pasaje del carcelero, dice: “se bautizó él Y TODOS LOS DE SU FAMILIA”. La palabra “TODOS” (“áphantes” en griego es una palabra incluyente de todo el universo cualitativo y cuantitativo al que se está refiriendo) incluye desde luego a los niños, porque en caso contrario San Lucas nos hubiera informado a partir de qué edad eran bautizados. Por otra parte, ¿no sería también demasiado raro que a San Pablo o a San Pedro o algún otro de los Apóstoles se les haya pasado explicarnos que el bautismo no debe aplicarse a los niños y también decirnos a qué edad debe aplicarse? Y esto por la sencilla razón de que por ejemplo a los 7 años el niño ya alcanzó el uso de razón pero todavía no puede comprender bien todo lo que es el Kerigma en una profundidad teológica suficiente como para poder bautizarse. De ahí se infiere la importancia de que algún apóstol nos hubiera dicho exactamente la edad más apropiada. Además tendremos que analizar la situación de los que mueren antes de los 30 años y por lo tanto no renacieron “del agua”. ¿Qué sucede con los dementes o con los que tengan algún otro daño cerebral? Si los Apóstoles no dejaron consignada en los Evangelios o en las Epístolas, la “prohibición” de bautizar a los niños, entonces SÍ SE PUEDE Y SE DEBE BAUTIZAR A LOS INFANTES.
8.- EN EL ANTIGUO TESTAMENTO DIOS TOMABA EN CUENTA “A LOS QUE AÚN MAMAN”.- También es muy importante observar que mientras en el Nuevo Testamento la señal que nos hace miembros de la Iglesia, es precisamente el BAUTISMO (I Cor. 12,13; Col. 1,18), en el Antiguo Testamento la señal que hacía a un judío miembro del pueblo de Dios que era Israel, ERA LA CIRCUNCISIÓN como nos lo enseña claramente San Pablo (Rom. 4, 9-12). Por lo tanto, así como el niño judío se le circuncidaba A LOS OCHO DÍAS DE NACIDO (Lev. 12, 3) y por esa señal el niño formaba parte del pueblo de Dios (Ex. 12,48), así el niño que se bautiza se convierte, de “criatura” de Dios, en “hijo” de Dios, heredero del cielo y miembro de la Iglesia, aunque apenas sea un niño recién nacido. A esto se le llama “LA CIRCUNSICIÓN DE CRISTO” (Col. 2, 11-12). El que se bautiza NACE EN LA FAMILIA DE DIOS (I Jn. 3, 1). Abraham “creyó a Dios y le fue contado por justicia” (Ga. 3, 6) y sin embargo ya era parte del pueblo de Dios y heredero de las promesas desde su tierna edad. Ahora bien, no puede ser posible que el Nuevo Pacto establecido por Cristo sea más limitado que el Antiguo. En este último, encontramos siempre la característica de la UNIVERSALIDAD, es decir, Dios hizo un pacto CON TODO EL PUEBLO DE ISRAEL y a ese pacto se ingresaba A LOS OCHO DÍAS DE NACIDO. Dios, cuando se dirigía a su pueblo, se dirigía a TODOS: “Por eso pues, ahora, dice el Señor, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno, lloro y lamento… Tocad trompeta en Sión, proclamad ayuno, convocad Asamblea. Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, CONGREGAD A LOS NIÑOS Y A LOS QUE AÚN MAMAN…” (Joel 2, 12-16). ¿Para qué se tenía que congregar “a los que aún maman”? ¿Ellos necesitan penitencia y ayuno? Desde luego que los niños eran congregados también porque formaban parte del mismo pueblo, unidos en la solidaridad de fe de sus padres. En el Nuevo Testamento es igual y así lo entendieron los Apóstoles: “Arrepiéntanse y BAUTÍCENSE cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa Y PARA VUESTROS HIJOS…” (Hech. 2, 38-39). Los protestantes no se ponen a reflexionar con seriedad en todos los pasajes que hablan del Bautismo. Sólo toman algún que otro versículo -repetimos- que creen que más o menos va en contra de la Iglesia Católica y no hacen caso muchas veces ni siquiera al contexto o a pasajes paralelos. Es por eso que no entienden lo que realmente significa el Bautismo. Lo reducen a un simple “signo externo de una conversión interna”. El libro protestante titulado: “¿Cuál camino?” de Luisa J. de Walter, dice en la pág. 60: “Los evangélicos creemos que el bautismo no regenera”. Da la impresión de que la Sra. Walter no ha leído la Biblia completa, porque para atreverse a decir eso, pasó por alto muchos pasajes (sobre todo el de Tito 3, 5: “El lavamiento de la Regeneración”). Para ella, si alguien quiere ser salvo, no tiene que hacer otra cosa más que creer. Pero Jesús no dijo solamente: “El que cree será salvo y así renacerá de nuevo”. Jesús dijo algo más, que merece toda nuestra atención: “El que creyere Y FUERE BAUTIZADO, SE SALVARÁ” (Mr. 16, 16). Los hermanos sectarios evangélicos dicen además que en este último pasaje Jesús comenzó diciendo: “el que creyere” y luego después dijo “y fuere bautizado” y agregan que eso no cuadra con el Bautismo de los niños, porque primero deben creer y luego ser bautizados. Pero –repetimos- los evangélicos pasan por alto otros pasajes como el que sigue: “En verdad, en verdad te digo, que el que no naciere DE AGUA y del Espíritu Santo no puede entrar en el reino de Dios” (Jn. 3, 5). Aquí vemos que Jesús comenzó por EL AGUA, luego los niños pueden ser bautizados (recibir la fe) y después profesar esa fe (producir “actos de fe”), cuando estén grandes. De ambos pasajes se deduce que los Evangélicos, no solamente se aíslan en un solo pasaje, sino además conceden demasiada importancia al orden de los términos. Otro pasaje que citan mucho es el que dice: “Arrepiéntanse y bautícense cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (Hech. 2, 28). “Primero es arrepentirse –dicen ellos- y luego bautizarse; los niños no pueden seguir ese orden, por lo tanto no deben bautizarse”. Pero nosotros volvemos a insistir que aislarse en un pasaje y no hacer caso de otros, nos puede llevar al absurdo. En la conclusión del evangelio de San Mateo (28, 19-20), Jesús menciona primero “BAUTIZAR” (v. 19) y luego “ENSEÑAR” (v. 20). Los Testigos de Jehová dicen que el Bautismo es “un paso de obediencia necesario… un símbolo de que uno cree.. el bautismo no lava a uno de sus pecados…” (Libro jehovista “Asegúrense de todas las cosas”, pág. 60-61) ¿Entenderán nuestros hermanos Testigos de Jehová lo que es el Bautismo? La misma Biblia de ellos los está contradiciendo: “En los días de Noé, mientras se construía el arca, en la cual unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del agua. Lo que corresponde a esto ahora los está salvando a ustedes, a saber, el Bautismo” (I Pe. 3, 20-21). Entonces ¿El Bautismo lava el pecado o no lo lava? ¿Es simplemente “necesario” o es indispensable? ¿Es sólo un “símbolo” o es una realidad? ¿Noé y su familia se salvaron sólo simbólicamente, o realmente se salvaron? San Pablo en su primera carta a los Corintios les explica que el paso del mar Rojo en tiempos de Moisés prefiguró el Bautismo que Cristo establecería en la plenitud de los tiempos: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar, y todos en Moisés FUERON BAUTIZADOS en la nube y en el mar” (I Cor. 10, 1-2). Ciertamente los que pasaron el Mar Rojo eran TODOS, no solamente los adultos. El decir que el Bautismo “no regenera” como lo dice la Sra. Walker en su libro adventista “¿Cuál camino?”, está en abierta contradicción con la predicación de San Pedro: “Arrepiéntanse y bautícense cada uno de ustedes en nombre de Jesucristo PARA PERDÓN DE LOS PECADOS” (Hech. 2, 38). Y también está en contradicción con la enseñanza de San Pablo quien llama al Bautismo “el lavamiento de la REGENERACIÓN (“Palincenesías”) Y DE LA RENOVACIÓN (“Anakainóseos”) en el Espíritu Santo” ( Tito 3, 5). A aquella persona que se le perdonan TODOS los pecados, empieza una vida nueva, SE “REGENERA”. San Pedro nos dice en otra ocasión: “El Bautismo que corresponde a esto, ahora nos SALVA” (I Pe. 3,21). Se salva el que RENACE (el que se “regenera”) por el agua del Bautismo y por el Espíritu (Jn. 3,5). El Bautismo “lava los pecados” (Hech. 22,16) y si lava los pecados, entonces “regenera” ¿o acaso se puede entender esto de otra forma? ¿El estar “revestidos” de Cristo (Gal. 3,27), no es ser “regenerados”? Los científicos que elaboran las Enciclopedias, al tratar un tema de Religión (en este caso el Bautismo), analizan la Biblia, no desde el punto de vista religioso, sino como cualquier otro documento histórico y con la frialdad de la ciencia, nos dan sus conclusiones que son vertidas precisamente en las Enciclopedias. Pues bien, esas conclusiones son de un extraordinario valor para el apologista, ya que son completa y absolutamente imparciales. Veamos:
Por lo tanto, es ilógico y antibíblico (y además anticientífico) decir que el Bautismo “no regenera”, o sea que no produce ningún efecto en el alma, sino que solamente es “un testimonio público de que me convertí a Cristo”, es decir, en pocas palabras, que NO ES UN SACRAMENTO, SINO SOLAMENTE UNA “ORDENANZA” como la llaman algunas sectas. “El que creyere y fuere BAUTIZADO, SE SALVARÁ” (Mr. 16,16). Estas palabras de Jesús ¿suenan a Sacramento o a una simple “ordenanza”? De hecho en muchas sectas, el ser bautizado o no, ES ALGO SIN IMPORTANCIA; lo importante para ellos es solamente “creer en Cristo”. ¿Quién puede atreverse a decir que “cree en Cristo” si no obedece lo que Él manda? Hay otros que dicen que el ladrón arrepentido que fue crucificado junto con Jesús, no necesitó bautizarse para estar ese mismo día con Él en el paraíso. Los que dicen esto, son generalmente protestantes que antes fueron católicos. Pero cuando eran católicos, lo eran “de puro nombre”, porque nunca conocieron, ni mucho menos PROFUNDIZARON en su santa religión pero luego cambiaron su moneda verdadera por una moneda falsa atraídos por su aparente brillo. Por eso abandonaron el catolicismo, porque nunca lo conocieron. Aquél católico que CONOCE su religión, nunca la abandona. No existe únicamente el Bautismo en agua, sino también: EL BAUTISMO DE DESEO y también EL BAUTISMO DE SANGRE.
Se comprende fácilmente que siendo el Bautismo INDISPENSABLE para la salvación, de ninguna manera sería el deseo de Dios el reducirlo únicamente al agua (los protestantes con su doctrina de la “inmersión”, ¡lo reducen aún más!), sino que en su infinita misericordia PUSO TAMBIÉN OTROS CAMINOS DE SALVACIÓN, ya que quiere que “todos los hombres se salven”. (I Tim. 2,4). Así pues, el ladrón arrepentido, recibió el Bautismo “de deseo”, ya que tuvo “temor de Dios” (Lc. 23,40), reconoció a Jesús como “justo” (v. 41) y tuvo ardientes deseos de estar con El cuando viniera en su Reino (v. 42). ¿No son motivos suficientes para saber que si no estuvieran en la cruz, ese ladrón arrepentido le pediría el Bautismo a Jesús o a los Apóstoles o a sus legítimos sucesores? Los Adventistas, en su libro “Creencias de los Adventistas del Séptimo Día”, pág. 215, nos dicen: “¿Debieran ser bautizados los niños y los recién nacidos? El bautismo incorpora a los nuevos creyentes a la iglesia, dentro del contexto del “nuevo nacimiento”. Su conversión los ha hecho dignos de recibir el bautismo y llegar a ser miembros de la iglesia. La incorporación tiene lugar en el momento del “nuevo nacimiento” y no en el nacimiento del infante. Es por esto que los creyentes eran bautizados, “hombres y mujeres” (Hech. 8, 12-13, 36-38; 15-17, 18; I Cor. 1, 14). Los Adventistas, al igual que los Evangélicos, se olvidan de muchos pasajes, por ejemplo el que dice: “Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo” (Gen. 17, 13). De esa forma, estuvo el pacto de Dios “en la carne” de Abraham siendo adulto y era señal del pacto de Dios en todo judío adulto, y sin embargo, es un hecho innegable que no obstante todo eso, Dios ordenó estrictamente que TODO NIÑO fuera circuncidado a los ocho días de nacido (Lev. 12, 3) y por esa señal, el niño al igual que el adulto ENTRABA A FORMAR PARTE DEL PUEBLO DE DIOS (Ex. 12, 48). Ante todo, se debe distinguir claramente entre la fe recibida de Dios (llamada “Teologal”) y que Él se la da a quien le place dársela, incluso a un niño) y “el acto de fe” (producido por el hombre). La deducción es la siguiente: EL NIÑO PUEDE RECIBIR EL DON DE LA FE, AUNQUE NO PUEDA PRODUCIR “ACTOS DE FE”. De lo contrario Dios no hubiera ordenado la circuncisión a los ocho días de nacido, sino siendo adulto el individuo, ni convocaría a las solemnes reuniones “aún a los que todavía maman” (Joel 2, 16) ni habría permitido que los niños hubieran pasado el mar Rojo, evento que San Pablo lo equipara con el Bautismo (I Cor. 10, 1-2). Por otra parte también se les olvida a los Adventistas que la información que nos proporciona el Nuevo Testamento es muy escasa, pues hubo “muchas otras cosas” (Jn. 21,25). Para nosotros los católicos, los datos que nos proporciona la Historia, también son importantes, por ejemplo el valiosísimo documento de “La Didaqué” -del que ya hemos hablado- que daba instrucciones de cómo se administrara el Bautismo. Y nos remitimos también al Antiguo Testamento, que, aunque su contenido son sólo “sombras de lo que había de venir” (Col. 2, 17), sin embargo, se revelan ciertos “esquemas divinos”. Es obvio que esos esquemas no varían en el Nuevo y son de gran utilidad para comprender el plan de Dios para con la humanidad. En efecto, Dios siempre utiliza en el Nuevo Testamento, esquemas semejantes a los del Antiguo. Por ejemplo respecto al matrimonio monogámico (que fue disposición de Dios “desde un principio” = (Mt. 19, 4-8); el arca de Noé figura de la Iglesia, ofrecimiento de pan y vino, el maná como símbolo de la Eucaristía, la serpiente de bronce figura de Cristo en la cruz, el sacerdocio con jefe supremo, el sacrificio “sin mancha”, etc. Etc. En todos estos esquemas y muchos otros más, la esencia es la misma, aunque el Pacto es otro, es decir, “el Nuevo”. Luego entonces, Dios utilizó el mismo esquema de la circuncisión “a los ocho días”, en relación con el Bautismo cristiano de los niños. Cuando dijo Jesús: “Hagan discípulos a todas las naciones” (Mt. 28,19), obviamente una nación se compone de adultos, jóvenes, adolescentes, niños y también de los que “aún maman” (Joel 2,12ss). El ser humano necesita la salvación SIEMPRE, en cualquier etapa de su vida, ya que es “malo desde su niñez” (Gen. 8, 21). El Nuevo Testamento tiene abundantes ejemplos de adultos que se bautizan y para eso, primero demostraron una firme adhesión a Cristo. Es así que la Iglesia Católica cuando bautiza a un adulto, también exige que reconozca a Jesús como Señor y Salvador. Pero sin embargo, la carencia de ejemplos explícitos de Bautismo de niños en el Nuevo Testamento, no nos dá ningún derecho a sacar conclusiones fáciles, pues lo mismo sucede con la palabra “Trinidad” y sin embargo la gran mayoría de las sectas la aceptan sin ninguna dificultad. Como ya dijimos, debemos analizar ante todo, el aspecto “Teologal” de la fe. Para realizar “un acto de fe”, intervienen desde luego la libertad, la voluntad y el raciocinio, todos ellos ACTOS HUMANOS y por lo tanto producidos por el ESFUERZO HUMANO y por ende son “BUENAS OBRAS”. “El ministerio divino de reconciliación revela la futilidad de los esfuerzos humanos por obtener salvación, a través de las obras… Las obras entonces, no son la base de la salvación, sino su fruto…” (“CreenciasAdventistas, pág. 133). Pero ellos tendrán que reconocer que al menos en “el acto de fe”, las “obras” (la libertad, la voluntad y el raciocinio), no son “fruto” de la fe, sino “la base misma de la salvación”. Esto resulta muy irónico en la enseñanza adventista. Si ellos no quieren aceptar “las buenas obras” como medios para obtener la salvación, entonces tendrán que aceptar el Bautismo de los niños, en donde la fe, Dios la infunde en el niño, sin que éste haga el más mínimo esfuerzo (la más mínima “buena obra”) para alcanzar esa fe. Por su parte los Testigos de Jehová nos dicen: “El bautismo no es para infantes” (“Ayuda para entender las Escrituras”, pág. 194). Pero su misma Biblia los contradice: “¿Quién puede producir a alguien limpio de alguien inmundo? No hay ninguno” (Job. 14,4). Así pues, si un niño nace “inmundo” a causa del pecado original, entonces necesita la Gracia de Dios. Los testigos citan en ese mismo libro y página, al historiador Neander quien habla en contra del “origen apostólico” del Bautismo de los niños, pero lo más curioso del caso, es que los Testigos citan de ese mismo historiador, lo que él dice de San Ireneo (santo que vivió entre los años 140-204) quien escribió: “Jesucristo vino a salvar a todos los que por su medio nacen de nuevo para Dios: infantes, niños, adolescentes, jóvenes y viejos”. (Adversus Haereses (“Contra los herejes”), libro II, cap. 22). ¿No es curioso que los Testigos nombren a ese Santo que vivió en tiempos tan cercanos a los Apóstoles y que por lo tanto él (junto con los demás expositores de la Patrística) nos revelan la doctrina que ellos RECIBIERON DIRECTAMENTE DE LOS APÓSTOLES? Deberían los Testigos publicar lo que ese mismo Santo dejó consignado en su libro “Demostratio apostólicae praedicationis”, donde nos dice muy claramente: “Aunque la Sagrada Escritura es la regla inmutable de nuestra fe, ella no contiene todo, ni siempre es claro su contenido. Será preciso, pues recurrir a la Tradición, esto es, a la doctrina que Jesucristo y los Apóstoles nos han transmitido de viva voz, y que conserva y enseña la Iglesia, a la cual Jesucristo dijo: Quien a vosotros oyere, a mí me oye, y quien os despreciare, me desprecia a mí… La Sagrada Escritura y la Tradición no pueden, pues, ser separadas; ambas constituyen una sola y misma autoridad bajo dos aspectos”. ¿Les convendrá a los Testigos publicar esas palabras de San Ireneo? ¡De ninguna manera! Porque eso no les conviene. Así pues, citan de él únicamente lo que conviene a sus intereses sectarios. Volviendo a la enseñanza de los Adventistas, nos dicen en el libro que ya hemos citado: “Por cuanto a los infantes y los niños pequeños no pueden experimentar la conversión, no se les puede bautizar ¿Significa esto que se verán excluidos de la comunidad del nuevo pacto? ¡Por cierto que no! Jesús no los excluyó de su reino de gracia: ´Dejad a los niños venid a mí, y no se lo impidáis –mandó el Señor- porque de los tales es el reino de los cielos” (Mt. 19, 14, 15)” (Pág. 216). Los Adventistas, con el mismo fatal principio bíblico del “libre examen”, no pueden menos que admitir que son sucesores de Lutero, ya que tienen muchas cosas en común con su “herencia protestante” (“Creencias de los Adventistas…”, pág. 217-218), y así, se atan a unas citas y no hacen caso de otras. Por ejemplo en la cita que ellos dan, les conviene mencionar sólo a San Mateo ¿Por qué no revisan los pasajes paralelos, por ejemplo Mr. 10, 14-15 y Lc. 18, 15-17, donde esos evangelistas inspirados amplían lo dicho por San Mateo? Si nos anclamos en San Mateo 19,14, no entenderemos plenamente lo que el evangelista trató de decir y así los demás lo amplían y nos dicen: “De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él”. JESÚS ESTÁ HABLANDO DE LA “INFANCIA ESPIRITUAL”. Si los Adventistas se tomaran la molestia de retroceder unos cuantos versículos, captarían el verdadero sentido del pasaje en cuestión: “En verdad les dijo, que si no vuelven a ser como los niños, no entrarán en el reino de los cielos” (Mt. 18,3). Jesús no está hablando de que no necesiten el Bautismo. De lo contrario ese texto estaría en contradicción con Ef. 3,2 que dice que somos POR NATURALEZA hijos de ira”. Y con el Salmo 51,5: “En pecado me concibió mi madre”. Y con Gen. 8,21 donde se nos dice que el ser humano es “malo desde la niñez”. Sería muy largo refutar lo que nos dice cada secta acerca del Bautismo. Sólo expondremos extractos de lo que nos dice la Enciclopedia Espasa-Calpe, en su artículo “Bautismo” en la pág. 1260, del tomo VII:
¿Se requieren comentarios a lo que nos informa esa fuente imparcial, para definir la triste herencia protestante hundida en un océano de contradicciones?
EL BAUTISMO Y EL “LIMBO”.- La doctrina del limbo ha tenido una lenta evolución a través de los siglos. Todavía hasta hace poco, algunos teólogos de renombre deducían que los niños que mueren sin el bautismo no van al cielo porque tienen el pecado original heredado de nuestros primeros padres (Ef. 2,3), pero tampoco van al infierno porque no tienen pecado personal (Ez 18,20 ) y al cielo “nada manchado puede entrar” (Ap. 21,27), por lo que permanecen en un estado en el cual están sin la visión beatífica, pero tampoco sin castigo alguno, sin embargo la transgresión original en ellos, no es pecado personal, pero sí es verdadero pecado. (Ex. 20,5). Según conclusiones de algunos teólogos, los que están ahí, están a gusto, como si estuvieran en la tierra gozando de todo lo agradable y deleitable que ofrece esta vida terrenal, (pero sin la visión beatífica) y -tomando en cuenta la infinita misericordia de Dios-, algún día (por decirlo así, ya que allá no existe el tiempo) saldrán de ahí por los conductos que solamente Dios sabe y que nosotros desconocemos por completo, y entrarán por fin en el Reino de los Cielos, el cual es precisamente para los que son como ellos.
“Enoc y Elías” Una de las objeciones publicadas por el Sr. Israel Sánchez Villalobos (protestante sabatista) en el periódico “El Heraldo Noroeste” (Cuauhtémoc) en la sección dominical “Opinión” (“Editoriales”), pág. 4 del domingo 20 de julio del 2008, de su artículo titulado “Mentiras institucionalizadas”
“Mentira… cuando alguien muere se va al cielo. Verdad… nadie ha subido al cielo (Juan 3:13)”
REFUTACIONES de José Antonio Barrera Balderrama AL SR. ISRAEL SÁNCHEZ, por el mismo medio impreso “El Heraldo Noroeste”:
Refutación.-
“Nadie ha subido al cielo”, no quiere decir que nadie haya ido allá. Jesús hablaba de otra cosa muy diferente en Jn. 3, 13. Textualmente el original dice: “kai oudéis” (“y nadie”, se traduce como: "Ningún hombre..." y nosotros podríamos interpretar por “ningún ser mortal”). Compárese en un interlineal la misma estructura gramatical en Mt. 11,27 en donde dice: “Nadie conoce al Hijo, sino sólo el Padre”. Es decir, si leemos el contexto podremos ver que Jesucristo está mostrando su conocimiento superior en cuanto a las cosas celestiales (Véase 3,12). Él no está hablando de a dónde van las almas después de morir, sino que le está mostrando a Nicodemo que solamente Él conoce de primera mano las cosas celestiales, PORQUE NADIE HA SUBIDO AL CIELO Y LUEGO REGRESADO PARA CONTARLAS, SINO SOLAMENTE JESÚS. Por lo tanto, Jesús dice que ningún otro hombre puede hablar con conocimiento directo acerca de estas cosas del cielo, pero él sí puede ya que él descendió del cielo. Absolutamente de ninguna manera está negando que alguien pueda estar en el cielo, tal como Enoc y Elías. (Véase también Deut. 30, 12).
Derecho de réplica del Sr. Israel Sánchez Villalobos Publicada por el mismo medio de “El Heraldo Noroeste” Del domingo 5 de octubre del 2008
“Usted Sr. Barrera, lo escribe así: Enoc fue arrebatado al cielo porque siempre anduvo en el camino de Dios. (Gen.5:24). Lo que la Biblia dice es: Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. La marrullería o ignorancia, o manipulación suya, como usted la califique, estimado amigo, está en esto: En la Biblia no dice que Dios se lo llevó al cielo, dice que se lo llevó, mas no dice a dónde; lo que Jesucristo nos dice contundentemente es que nadie ha subido al cielo. Juan 3:13 y yo le creo más a Jesucristo que a millones de predicadores del tipo manipulador como el señor Barrera. Entonces, ¿a dónde fue llevado Enoc? La Biblia no aclara perfectamente el lugar, pero de la Tierra no salió y eso se lo puede comprobar a sí mismo. Hay le va: Por la fe, Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado porque le traspuso Dios, y antes de que fuese traspuesto tuvo testimonio de haber agradado a Dios: Hebreos 11:5. Tres veces repite el Espíritu Santo la palabra “traspuesto”. Cualquiera que está familiarizado con trasponer, un fruticultor o agricultor, entiende qué significa: “Quitar de una tierra y plantar en otra”. Eso fue lo que Jesús, como Dios, hizo con Enoc. Continúe leyendo y lo sabrá y lo entenderá mejor: en ese mismo pasaje de la fe nos aclara qué pasó finalmente con este hombre de Dios: Hebreos 11:13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido (incluyendo a Enoc) ¿De qué edad murió Enoc? De 365 años. Génesis 5:23”.
Domingo 12 de octubre: “…Cuando Elías fue “arrebatado al cielo”, no era que estaba siendo arrebatado hasta donde Dios se encuentra, sólo lo estaba llevando fuera del alcance de la vista de aquellos que lo vieron elevarse en el carro de fuego. II Reyes2,11. Después de varios años, de que el carro de fuego lo elevara, y lo bajara naturalmente, Elías le escribe una carta al Rey Joram por su actua sanguinario en contra de sus hermanos: II Cron.21,1-15 (observe especialmente el versículo 12), para esto ya habían transcurrido varios años, de haber sido relevado por Eliseo, y “arrebatado”. El “arrebatamiento” le sucedió cuando Acab reinaba. Cuando escribió la carta, ya había pasado el reinado de Ocozías, que sólo reinó dos años sobre Israel: I Reyes22,5. Luevo vino el reinado de Jehú, que cumple con las profecías que Elías había hecho respecto a Jesabel: II Reyes9,36, y respecto al rey su esposo, Acab, y con su descendencia sucedió lo mismo II Reyes 10, 10-11. La palabra de Dios no miente…”
“Enoc y Elías”
Contestaciones de José Antonio Barrera Balderrama A Israel Sánchez Villalobos Acerca del artículo titulado “Mentiras institucionalizadas” Sobre el tema de “Enoc y Elías” Publicado en la sección dominical “Opinión” de El Heraldo Noroeste, del 26 de octubre al 23 de noviembre del 2008
Enoc ¿realmente subió al cielo?
Veamos primeramente qué nos dicen por ejemplo los Testigos de Jehová: “La Biblia dice que Enoc fue transferido para que no viera la muerte, lo que puede significar que Dios lo introdujo en un trance profético durante el que interrumpió su vida, de modo que no llegó a experimentar los dolores de la muerte… En vista de las claras palabras de Jesús en Jn.3:13, Enoc no fue llevado al cielo, sino que, tal vez como en el caso de Moisés, Jehová hizo desaparecer su cuerpo, de manera que no fue hallado en ningún lugar”. (“Perspicacia para comprender las Escrituras”, T. de J., vol. 1, pág. 818). En esa “explicación” encontramos muchas imprecisiones. Analizando bien ese texto, encontramos palabras como “puede significar”, “tal vez”, que no nos dicen absolutamente nada, pues denotan claramente que no saben decirnos en dónde quedó el cuerpo de Enoc, y tienen que sacarse de la manga “explicaciones” tan infantiles como el del “trance profético”. Los Testigos de Jehová (igual que el Sr. Israel Sánchez) se basan en Jn. 3, 13 para afirmar que Enoc no pudo haber sido llevado al cielo. Pero “Nadie ha subido al cielo”, significa que nadie ha subido POR SU PROPIO PODER, no quiere decir que nadie haya ido allá POR EL PODER DE DIOS. Jesús hablaba de otra cosa muy diferente en Jn. 3, 13. No habló ni de Enoc ni de Elías. De lo contrario, no se podría explicar por qué cómo más de mil años después se apareció Elías junto con Moisés en la transfiguración (Mt. 17,1ss.) y la demostración de que realmente eran Elías y Moisés es el hecho de que JESÚS SE PUSO A PLATICAR CON ELLOS (Mt. 17,3). Si esa visión no hubiera sido real, no nos podemos imaginar a Jesús hablando solo. Tampoco se podría explicar cómo si “nadie puede ir al cielo”, cómo es posible que los dos testigos narrados en el Apocalipsis sí pudieron: “Y subieron al cielo en una nube”. (Apoc. 11, 12). Volviendo a Jn. 3, 13, el original dice: “kai oudéis” (“y nadie”, se traduce como: “Ningún hombre...” es decir “ningún ser mortal”). O sea, el contexto dice simplemente que Jesús está mostrando su conocimiento superior en cuanto a las cosas celestiales (v. 12). Él no está hablando de a dónde van las almas después de morir (esto no se encuentra absolutamente por ninguna parte), sino que le está mostrando a Nicodemo que solamente Él conoce de primera mano las cosas celestiales, PORQUE NADIE HA SUBIDO AL CIELO Y LUEGO REGRESADO PARA CONTARLAS, SINO SOLAMENTE JESÚS. Cualquiera puede comprender que aquí Jesús está haciendo alusión a su “descendimiento” del cielo en el momento de la Encarnación y de su ascensión al cielo que se realizaría años después cuando resucitase de entre los muertos. (Véase comentario de la Biblia de Jerusalén). Por eso Jesús dijo: “Nosotros hablamos de lo que sabemos...” (Jn. 3,11) (Habló en plural porque Dios es uno, en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo). Por lo tanto, Jesús dice que ningún otro hombre puede hablar con conocimiento directo acerca de estas cosas del cielo, pero él sí puede ya que él descendió del cielo. Absolutamente de ninguna manera está negando que alguien pueda estar en el cielo, tal como Enoc y Elías. (Véase también Deut. 30, 12). Ahora bien, si analizamos cuidadosamente el texto original, vemos que dice “Y nadie ha subido”, no dice “NADIE FUE SUBIDO”. Es decir, JESÚS ES EL ÚNICO QUE, POR SÍ MISMO, BAJÓ DEL CIELO Y SUBIÓ DE NUEVA CUENTA Y BAJARÁ DE NUEVO A LA TIERRA en su Parusía a juzgar a vivos y muertos. La versión Reina-Valera traduce Jn. 3, 13 así: “nadie subió”, pero está mal traducida porque el original dice textualmente: “nadie ha subido”. (Interlineal del protestante Francisco Lacueva) Efectivamente, POR SU PROPIO PODER “nadie” ha subido al cielo, pero POR EL PODER DE DIOS, ya habían subido Enoc y Elías. O sea, que Él es el único que puede subir y bajar cuantas veces quiera POR SU PROPIO PODER, porque Él es Dios. Ahora bien ¿a dónde se llevó Dios a Enoc y Elías si el cielo estaba cerrado por el pecado original y sólo Jesús podía abrirlo con su muerte en la cruz? Eso es algo que para nosotros podría ser imposible, pero para Dios no. Algunos no católicos dicen que no se los llevó al cielo sino “al Paraíso”, que -según ellos- es un lugar que no es donde Dios habita, sino que es otro lugar, pero el Apocalipsis nos dice claramente que EL PARAÍSO ES DESDE DONDE DIOS HABLA (Ap. 2,7), y si desde ahí habla, es lógico que ahí habita. Fue en “el Paraíso” en donde San Pablo escuchó a Dios (II Cor. 12, 4). Además tenemos que atender el “porqué” Dios se llevó a Enoc y Elías. La razón es muy sencilla y estriba en el hecho de la eminente santidad de esos personajes. Cuando la Biblia habla de que una persona era santa, es porque en verdad esa persona era santa. Y los méritos que tuvo le valieron como “bautismo de deseo”. Acordémonos que los hombres justos del Antiguo Testamento podían salvarse a causa de los futuros méritos de Jesucristo, ya que los frutos de Su redención son universales, es decir, son perfectamente retroactivos y extensibles a todos los hombres de todos los tiempos y lugares. Y Enoc fue una persona muy santa y esto se deduce del mismo Sagrado Texto, pues cuando se refiere a Enoc, no dice como de otros personajes bíblicos que anduvieron “FRENTE a Dios” (Gen. 17,1) o “JUNTO a Dios” (Col. 2,13; Ef. 2,5; II Tim. 4,17), pero con respecto a Enoc, la Biblia nos dice que “caminó CON Dios”, lo cual indica un grado de santidad verdaderamente muy elevado. A Enoc le tocó vivir una época muy difícil, es decir, el período antediluviano en el que casi todo ser humano practicaba la maldad como modo de vida, sin acordarse de Dios y quebrantando la ley moral. Enoc tuvo el valor de predicar y levantar su voz frente a aquel mundo paganizado. Es obvio suponer que por ese motivo sufrió persecución pero Dios lo preservó de aquella gente inicua llevándole con Él. De ahí la creencia general de que Enoc vendrá nuevamente a predicar antes del fin del mundo para ayudar al “pequeño remanente” que perseverará hasta el final en este mundo dominado por la pornografía, la violencia, el engaño, el desamor, el sectarismo y tantos males que ya desde ahora vemos por todos lados. El protestante John Cordaro, nos dice vía Internet: “El primer cielo es la atmósfera de la Tierra donde las aves vuelan (Gen.1:20); El segundo cielo es el espacio exterior donde los planetas y las estrellas existen (Gen.1:16-17); El tercer cielo es lo que el Apóstol Pablo llama “paraíso” en II Cor.12:2-4. Está donde Yahweh y el santuario celestial existen”. Ahora reflexionemos un poco basados en lo que nos dice el Sr. Cordaro: ¿A dónde “traspuso” Dios a Enoc? ¿Al primer cielo donde habitan las aves? No, porque ya lo hubiéramos visto con los satélites artificiales puesto que Dios lo elevó con todo y cuerpo que -aunque espiritual- es visible al ojo humano (Mt. 17, 1ss). ¿Al segundo cielo donde están los planetas? ¿El premio que le dieron por “haber caminado con Dios” fue mandarlo a vivir a un planeta solitario? Tampoco. Luego la conclusión lógica es que Dios lo “traspuso” al tercer cielo en donde habita Dios, porque los premios que Dios da a quienes siguen sus mandatos es “verlo cara a cara” (I Cor.13,12), el galardón es ver al Señor de señores y Rey de reyes, pues morir y estar con Cristo “es muchísimo mejor” (Filip.1, 23) ¿Porqué la Biblia no narra dónde quedó el cuerpo de Enoc? Los católicos sabemos que está en el cielo porque la Biblia así lo dice. Pero los protestantes dicen que no porque Jn. 3, 13 dice que nadie subió al cielo y por eso mismo no nos pueden decir dónde quedó el cuerpo del patriarca. ¿Será que la Biblia dejó el relato inconcluso? Si según los protestantes dicen que en la Biblia está TODA la verdad, entonces ¿por qué no existe el “desenlace” de tan popular episodio? La Biblia nunca deja historias inconclusas en temas importantes. Y el destino del alma al morir indiscutiblemente es un tema importante. Luego la conclusión es que Enoc está en el cielo, porque de lo contrario la Biblia nos diría en qué lugar lo puso Dios. En el escrito del Sr. Sánchez, del domingo 12 de octubre nos dice que Enoc y Elías no pudieron ir al cielo porque la Biblia dice que: “Ni la carne ni la sangre pueden heredar el reino de Dios” (I Cor.15,50), pero el Sr. Sánchez no puede negar su estilo protestante de ATARSE a un versículo y no leer el contexto. Leamos ese pasaje, PERO COMPLETO: “Por esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria” (I Cor. 15, 50-55). Es decir, cuando Cristo venga por segunda vez, los muertos que están en los sepulcros resucitarán con un cuerpo vestido de incorruptibilidad y LOS QUE ESTÉN VIVOS SERÁN TRANSFORMADOS, porque lo corruptible no puede entrar al reino de los cielos. Así pues Enoc, su cuerpo fue revestido de incorruptibilidad (a causa de su santidad) para así poder entrar al cielo, al cual “nada manchado puede entrar” (Apoc. 21, 27). Pero un cuerpo purificado y vestido de incorruptibilidad SÍ PUEDE ENTRAR AL CIELO. Es por eso que el patriarca Job exclamaba con júbilo: “Yo sé que mi Redentor vive y que al final se levantará sobre el polvo y después de deshecha esta mi piel, EN MI PROPIA CARNE YO HE DE VER A DIOS; al cual veré POR MÍ MISMO, serán mis ojos los que lo verán y no los ojos de otro” (Job. 19, 24-25). En la carta a los Hebreos11,5, vemos que Enoc fue “traspuesto” para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. El original griego utiliza en esa carta paulina la palabra “metatiphzemi”, que significa “transferir a otro lugar” (“Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento, de W. E. Vine”, pág. 915), pero esa misma fuente nos brinda otro dato de lo más interesante: “(la palabra) `meta´ implicando un cambio y `tithemi´ que significa “poner”. Por lo tanto significa “transferir a otro lugar implicando con ello UN CAMBIO en la persona”. Así pues, a Dios le plugo llevarse a Enoc pero “transformando” su cuerpo carnal en un cuerpo espiritual (Mt.22,30), porque “TODOS SEREMOS TRANSFORMADOS” (I Cor. 15, 52) La transformación es la palabra para describir el cambio de cuerpo terrenal a espiritual. Recordemos que en la transfiguración vemos a Elías y a Moisés con sus cuerpos espirituales (Mt. 17,1ss), uno que no vio la muerte y otro que vio la muerte, pero los dos igualmente con un cuerpo espiritual. Igualmente los dos testigos de Apoc. 11, 12 que subieron al cielo por el poder de Dios, también tenían cuerpos espirituales. La desaparición de Enoc y Elías son la forma en que la Biblia nos enseña el “arrebatamiento” de los justos que estén vivos el día de la segunda venida del Señor (I Tes. 4, 17). (Véase comentario de Mons. Straubinger a Mt. 24, 30). Ahora demos un vistazo al idioma hebreo. En Génesis 5.24 dice textualmente: “Y no fue encontrado porque lo tomó Dios”, más literalmente palabra por palabra directo del hebreo, sería así: “Y ya no estuvo porque TOMÓ a él, Dios”. (Antiguo Testamento Interlineal hebreo-español, editorial Clie). Aquí vemos que traduciendo de la manera más literal posible, no dice “trasladar”, sino “TOMAR”. Lo cual nos indica claramente que no fue una simple traslación de un lugar a otro aquí en la Tierra, sino que “Dios lo tomó consigo”. Ahora bien, si acaso el Sr. Sánchez requiere pruebas científicas tomadas de una fuente imparcial (protestante), aquí están para que no le quede la menor sombra de duda: “De interés especial es cuando se usa el verbo en sentido absoluto: Dios “tomó” a Enoc de manera que no fue hallado en la tierra (Gen. 5,24). La palabra hebrea “laqáh” aparece en Sal.73,24 con el significado de “ser recibido” (en Salmo 49,15, “tomado”) EN EL CIELO”. (“Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento”, por W. E. Vine, pág. 339, las mayúsculas son mías). Para asegurarnos mejor de que se entendió lo que nos dice el mencionado hebraísta, reproduzcamos los salmos que él menciona en su Diccionario: “Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás (“laqáh) en gloria” (Sal. 73,24). “Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seól, porque Él me tomará consigo (“laqáh)” (Sal. 49, 15). Acordémonos que quien es tomado por Dios es “transformado” y ya no estará más en la Tierra sino hasta cuando Dios así lo disponga, porque ya no es un cuerpo carnal, sino espiritual, según la enseñanza de San Pablo. Y así vemos que si “lo tomó Dios”, ¿a dónde se lo pudo haber llevado si no al cielo donde habita Dios con todo su poder en su esencia, presencia y potencia como nos lo enseña la Teología Dogmática (Mt. 23, 22; Mr. 11, 25)? Por su parte, el protestante Mario A. Olcese, nos dice vía Internet: “Tenemos el testimonio del Apóstol Pablo; Col.1:18 - “para que en todo tenga la preeminencia”. Jesús tuvo que ser el primogénito de los muertos; el primero en ser resucitado a la vida eterna; el primero para ascender al cielo y presentarse ante Yahvé. Si alguien le precedió, entonces él no fue el primogénito de entre los muertos”. Esa afirmación a simple vista parece verdad, PERO NO LO ES. Y cae por tierra, simplemente con comprender que JESÚS ES EL PRIMOGÉNITO DE LOS MUERTOS, PORQUE ES EL HIJO DE DIOS Y PORQUE ÉL RESUCITÓ POR SU PROPIO PODER, y Él tiene preeminencia PORQUE ES DIOS. Aunque haya habido otros antes que resucitaron, de todos modos JESÚS TIENE PREEMINENCIA POR ANTONOMASIA. De lo contrario, Jesús no hubiera resucitado a Lázaro, porque Lázaro hubiera sido el primogénito de los muertos (Jn. 11,43), o aquel hombre que tuvo contacto con los huesos de Eliseo no hubiera resucitado (II Re.13,21); incluso habían sido “primogénitos” los muertos que resucitaron el día que murió Jesús (Mt. 27, 52-53), por tres días le hubieran ganado de “preeminencia”. No, absolutamente eso es falso. Ninguno de ellos era EL HIJO DE DIOS, sino solamente Jesús, por lo tanto es quien tiene la preeminencia. Acordémonos que para nosotros sí existe el TIEMPO: “antes de Cristo, en tiempos de Cristo, después de Cristo”, pero para Dios NO EXISTE EL TIEMPO. Para Dios, su Hijo unigénito es EL QUE SIEMPRE TIENE PREEMINENCIA. Ahora trataremos de otro personaje que al igual que Enoc, también fue arrebatado al cielo: el profeta Elías. Primeramente leamos con calma el pasaje en cuestión:
A este pasaje tan claro de la Sagrada Escritura, los no católicos levantan objeciones que no tienen base racional. La mayoría de los sectarios afirma que Dios subió a Elías en ese torbellino, pero que lo depositó en otro lugar (tal y como lo afirma el Sr. Israel Sánchez), y otros igualmente afirman que realmente lo puso en otro lugar pero que los hijos de los profetas que fueron a buscarlo, simplemente no buscaron bien. Esa manera de pensar ciertamente que conlleva una grave afrenta contra la Palabra de Dios, porque equivale a desmentirla. El protestante John Cordaro, nos dice: “Elías fue arrebatado al primer cielo donde las aves vuelan y fue transportado para otra posición en la Tierra. Note vs. 15 y 16; los hijos de los profetas, que supieron que Elías sería llevado (vss. 3,5), creyeron que Elías fue llevado a otra posición. No pensaron que él fue al tercer cielo”. Pero lo que nos dice el Sr. Cordaro es mentira, porque si leemos detenidamente los versículos a los que él nos remite, dicen: “Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Betel, le dijeron: ¿sabes que Yahvé te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Y él les dijo: Sí, yo lo sé, pero callen”. (v. 3). Los hijos de los profetas sabían que a Eliseo, Dios le iba a QUITAR a su maestro. NO DICE QUE CREÍAN QUE LO IBA A “CAMBIAR”, “TRASPONER” O “TRANSPORTAR” a otro lugar aquí en la Tierra, lo cual sería algo que no cuadra con la sabiduría de un Dios coherente que sabía que sus discípulos necesitaban a su maestro. En efecto, si Dios no se llevó a Elías al cielo y solamente lo transportó a otro lugar de la Tierra, debemos ponernos a pensar cuál sería el objeto de dicha acción. Dios no es ilógico como para decir: “Elías, te voy a pasear en un carro de fuego, para que veas qué bonito se siente”. Dios no es como los dioses griegos o romanos que se divertían con los hombres o hacían cosas ilógicas. Aquí observamos otra cosa que es de capital importancia, el original hebreo palabra por palabra, no dice “quitar” como generalmente se traduce, sino dice “TOMAR”. Y ya vimos que la palabra hebrea “laqáh” significa “SER RECIBIDO EN EL CIELO” (“Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento”, por W. E. Vine, pág. 339) El Sr. Cordaro dice que entonces por qué después del arrebatamiento, los hijos de los profetas se pusieron a buscarlo. Pero tenemos que fijarnos nuevamente en el Sagrado Texto y leerlo con calma: “Y dijeron: He aquí hay con tus siervos cincuenta varones fuertes, vayan ahora y busquen a tu señor; quizá lo ha levantado el Espíritu de Yahvé y lo ha echado en algún monte o en algún valle. Y él les dijo: NO VAYAN”. Obsérvese cómo la palabra “quizá” indica que ellos sabían que el Señor se lo había llevado definitivamente, pero tenían la ligera esperanza de que “tal vez” lo haya depositado en otro lugar. Como queriéndose engañar a sí mismos a causa del amor tan grande que le tenían al profeta Elías. De otra forma ellos hubieran dicho: “Vamos a buscarlo, porque sabemos que Yahvé lo puso en otro lugar”. Pero también nótese las palabras de Eliseo: “No vayan”. Son palabras terminantes. Como queriéndoles decir: “Es inútil buscarlo”. Y efectivamente cuando lo buscaron durante tres días y no lo encontraron Eliseo les dijo: “¿No les dije acaso que no lo buscaran?” (v. 18). También tenemos que reflexionar serenamente en las palabras de los hijos de los profetas: “El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo”. Es interesante notar que si ellos hubieran creído que Dios traspuso a Elías a otro lugar aquí en la Tierra ¿lo hubiera transportado Dios quitándole el espíritu para ponérselo a Eliseo? ¿Estaba el cuerpo de Elías en otro lugar en la Tierra desprovisto de su espíritu o alma? O si se refiere al “espíritu de profecía” ¿consta acaso en alguna parte de la Biblia que Dios quite el espíritu de profecía a algún siervo suyo después de que éste murió? Aún más ¿se lo podrá quitar simplemente porque ese siervo suyo fue “traspuesto” a otro lugar? El Sr. Cordaro se engaña a sí mismo diciéndonos que el profeta fue “traspuesto” en otro lugar aquí en la Tierra, lo cual es indudablemente una mentira porque sucede lo mismo que con el patriarca Enoc, que los protestantes no nos saben decir dónde lo puso Dios. Y es que al negar que alguien pueda ir al cielo, los protestantes se meten en dificultades y entonces tienen que recurrir a versiones particulares que no vienen siendo otra cosa sino una forma de “tradición” que ellos tanto desprecian, pues dicen que TODO está en la Biblia, pero al menos el desenlace de la historia de Enoc y de Elías –para ellos- NO ESTÁ en la Biblia, y al negar el cielo ellos se ven forzados a inventarse su propia “tradición”. Los que dicen que “los que estaban viendo al profeta Elías elevarse al cielo, no pensaron que fuera el tercer cielo donde Dios habita. Pero están en un error, ya que bíblicamente la palabra “cielo” cuando está en contexto con la palabra “tierra”, debe interpretarse como los cielos físicos, pero cuando no es el caso, entonces debe interpretarse como los cielos donde Dios habita. Escuchemos al Papa Juan Pablo II:
En el pasaje de Elías la palabra “cielo” no va unido en contexto con la palabra “tierra” y por lo tanto el texto se refiere al cielo donde Dios habita. El segundo cielo no puede ser porque los hebreos no lo contemplaban en su visión cosmogónica del universo: “Según los hebreos, el Universo era ovoide: un plano central a lo largo del eje mayor era habitado; sobre éste había dos depósitos: el de los vientos, lateral, y el de las aguas, encima; debajo, el abismo de las aguas subterráneas (fuentes) y más abajo el limbo y el infierno”. (“Geocites.com”) Ahora bien, por su parte nos dice el Sr. Olcese que Cristo tuvo que ser el primero “en ser resucitado a la vida eterna”, pero olvida que Jesús TIENE VIDA ETERNA EN SÍ MISMO (Jn. 11,25). Y nos dice que tiene que ser el primero “en ascender al cielo y presentarse ante Yahvé”. Pero Él asciende y desciende del cielo cuantas veces quiera porque ES DIOS (Jn.8,58) y no necesita presentarse ante Yahvé, porque ÉL SIEMPRE ESTÁ EN SU PRESENCIA (Jn.10, 30; Jn. 6, 46). El Sr. Olcese nos sigue diciendo: “Observe que el versículo 9 (de Mt. 17), dice, No le digan a nadie la visión”. Una visión no es la realidad. La misma palabra Griega para “visión” fue usada de la visión de Pedro de las abominaciones en el lienzo en Hechos 10:17”. Pero el Sr. Olcese no está en lo correcto, porque bíblicamente UNA VISIÓN REFLEJA UNA REALIDAD ESPIRITUAL, ante los ojos de un ser humano, porque si una “visión” no refleja una realidad, entonces NO TENDRÍA RAZÓN DE SER. Cuando nosotros vemos la televisión, las imágenes que ahí aparecen son en realidad una “visión”, pero sabemos que reflejan una realidad, es decir, que los personajes que ahí aparecen “en vivo”, son personas reales pero que aparecen cerca de nuestros ojos en virtud de la tecnología. Pues bien, una visión, es algo que estamos viendo como una imagen, pero que sabemos que realmente existe en virtud del poder de Dios. Los apóstoles estaban viendo en Cristo a una persona, no una visión. Y sin embargo, Cristo mismo se puso a platicar con Moisés y Elías. ¿Jesús se puso a platicar con una visión? ¡No!, se puso a platicar realmente con Moisés y Elías, porque de otra forma Jesús estaría hablando solo. Ahora bien, por otra parte nos sigue diciendo el Sr. Olcese que Enoc y Elías no fueron arrebatados al cielo, porque la Biblia también nos menciona el arrebatamiento del apóstol Felipe (Hech.8,39-40) y de San Pablo al tercer cielo (IICor.12,2-4) y que esos dos personajes Dios los volvió a poner nuevamente en la Tierra. Pero afirmar eso, demuestra mucha falta de lógica. Es clarísimo que en el caso de esos dos apóstoles Dios quería que continuaran con su trabajo apostólico, pero el Sr. Olcese insiste en presentarnos a un Dios inverosímil. En el caso del patriarca y del profeta ya habían concluido su misión aquí en la Tierra, pero en el caso de los dos apóstoles es obvio que no, pues a Felipe le faltaba evangelizar muchas regiones y lo mismo se puede decir del apóstol de las gentes. En el caso de Enoc, la Biblia nos dice: “…Y antes de que fuera traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios” (su misión había terminado). Y del caso de Elías la Biblia nos dice: “Y sucedió que cuando Yahvé QUISO LLEVARSE A ELÍAS…” (su misión había terminado). Pero del apóstol Felipe, se nos dice que Dios lo descendió en la ciudad de Azoto y que rumbo a Cesárea evangelizó “todas las ciudades” (Hech.8,40) y mucho tiempo después se reunió con otros apóstoles en esa misma ciudad, lo cual supone una exhaustiva labor evangelizadora (Hech. 21, 8). Y de San Pablo cuando escribió la segunda carta a los Corintios, apenas corría el año 55 y todavía le faltaba escribir Romanos, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, la segunda de Timoteo, Filemón, Hebreos y probablemente la de Tito y la primera de Timoteo. Asimismo le faltaba todavía buena parte de su tercer viaje apostólico y todo lo que sucedió durante el cuarto viaje: cuando apeló al César, cuando naufragó la embarcación en la isla de Malta, su predicación en Roma, su visita a España, etc. etc. Por lo tanto aquí sí hay razón para pensar que Dios trasladó a esos apóstoles a través del primer cielo, mas no con respecto a Elías o Enoc. Algunos levantan objeción con respecto a Enoc y dicen que ese patriarca era constantemente perseguido por sus enemigos porque querían darle muerte y que por eso Dios lo puso “fuera del alcance de los impíos”. Pero ese razonamiento que quizá cuadre con el patriarca Enoc, no cuadra en absoluto con el profeta Elías, YA QUE ÉSTE NO ESTABA SIENDO PERSEGUIDO POR NADIE. Esto nos da clara muestra de que “el motivo” de su subida al cielo no es la persecución, sino la voluntad soberana del autor del universo. También es el Sr. John Cordaro el que hace la siguiente afirmación: “Creer que Enoc no murió es negar la palabra simple de muchas otras Escrituras igualmente. Por ejemplo, Rom.5:12-14 dice que todos los hombres murieron porque todos habían pecado. ¿Debemos nosotros creer que Enoc no pecó o que la maldición por pecar no le aplicó a él?” Pero nosotros le respondemos: Sabemos que el pecado original efectivamente pasó a todos los hombres “por cuanto todos pecaron”, pero también sabemos que EL AUTOR DE LAS LEYES DIVINAS PUEDE HACER EXCEPCIONES. Como por ejemplo la ley de la propagación de la especie humana: “Creced y multiplicaos” (Gen.1,28), sin embargo en la Biblia hay casos de hombres célibes aprobados por Dios que no se “multiplicaron”: por ejemplo los que hacían voto de “nazareato” (Núm. Cap. 6) (precisamente la palabra “nazareo”, significa “separado” o “apartado”); también el profeta Jeremías era célibe (Jer.15,17); San Juan bautista (Lc.1,15); San Pablo fue célibe y recomendaba la castidad (ICor.7,32-38); el mismo Cristo fue célibe y dijo que algunos “son eunucos por amor al reino de los cielos” (Mt. 19, 12). Esas son excepciones a la ley del matrimonio. Es decir, Dios hace excepciones a sus leyes, tal como lo hizo llevándose a Enoc y Elías sin pasar por la ley de la muerte. Otros ejemplos de excepciones en la Biblia son: el `libelo de repudio´ a la mujer, permitido por Moisés (Mt. 19,8); excepción con respecto a la sangre (Hech. 15,29); excepción de que quien llegara a ver el rostro de Dios “moriría sin remedio” y Jacob lo vio “cara a cara” y no murió en ese momento (Gen. 32, 30), etc. etc. Debemos aclarar aquí enfáticamente que la Iglesia Católica nunca se ha pronunciado oficialmente acerca del arrebatamiento de Enoc y Elías al cielo y el presente estudio son las conclusiones sacadas de amplias investigaciones de un servidor, pero también pensamos igualmente que la Iglesia no lo ha definido por considerarlo obvio. Efectivamente ¿para qué convocar a un Concilio universal y definir que Enoc y Elías fueron llevados al cielo en cuerpo y alma, si eso se deduce claramente del sagrado Texto? Las demostraciones del presente estudio no son precisamente para los católicos (para los cuales lo que nos dice la Biblia acerca de esos personajes está muy claro y lo aceptamos con la sencillez de un niño), sino más bien va dirigido a nuestros hermanos separados para quienes no convence la simple lectura del Texto, sino que quieren más demostraciones. Aquí recordamos las sabias palabras de San Agustín: “Todo lo que la Sagrada Escritura nos atestigua con respecto a Enoc, a Elías y a Moisés, todo eso lo creemos, puesto que los seguros y grandes testimonios de su veracidad la colocan en la cumbre suprema de la autoridad…” (“In Philemón”, punto No. 4). Así pues, no podemos dudar de lo que la Biblia nos dice. Y si la Biblia afirma que Dios se llevó a esos personajes con todo y sus cuerpos, debemos creerlo. San Agustín decía sobre ellos: “Vivunt Henoch et Elias; translati sunt; ubicumque sunt, vivunt” (“Enoc y Elías viven; fueron llevados, de modo que donde sea que estén, están vivos” (Sermón 29, apartado 11). Sin embargo, eso no quiere decir que no deban morir nunca. Muchos piensen que “los testigos” narrados en Apocalipsis (11,3) serán precisamente Enoc y Elías que vendrán antes del fin de los tiempos a predicar la conversión del mundo y a ofrecer sus vidas como mártires en la lucha contra el Anticristo.
LA CARTA PÓSTUMA DEL PROFETA ELÍAS.-
El Sr. Israel Sánchez nos dice que Elías no fue llevado al cielo porque años después de que el profeta fuera elevado en el carro de fuego, el impío rey Joram de Judá recibió una carta de él recriminándole su mal proceder (II Cron. 21, 12). Y efectivamente, las enciclopedias nos dicen: “Joram fue el cuarto rey de Judá, que reinó en el período desde el 850 a.C. hasta el 843 a.C. aproximadamente” (Wikipedia) y esa misma fuente nos dice acerca de Elías: “Según II Re. 2, 1-13 tras la muerte de Ocozías (en el año 852 a.C.) Dios arrebató a Elías vivo en un carro de fuego con caballos de fuego a la vista de Eliseo”. Es decir, que si Elías fue arrebatado el año 852 y Joram empezó a reinar hasta el 850 (los años que son antes de Cristo van decreciendo en lugar de aumentar como lo es en nuestra era), resulta ser que Elías –dice nuestro amigo Israel Sánchez- no pudo haber enviado esa carta porque hacía dos años que había sido arrebatado al cielo. Pero cuando se lee la Biblia, DEBEMOS PROFUNDIZAR EN ELLA, no solamente debemos leer el texto así sin más, sino también tenemos que adentrarnos en ese momento histórico y empaparnos de las características del libro de las Crónicas (que también recibe el nombre de “Paralipómenos”) y de la manera como fue escrito. Todos los eruditos bíblicos están de acuerdo que Crónicas, fue un libro escrito teniendo a la vista muchos documentos (algunos inspirados y otros no) para su redacción. En efecto, el autor de Crónicas (de ambos libros) tomó de base incluso libros apócrifos para su composición. Pero como sabemos que esto no nos lo va a creer el Sr. Sánchez, transcribiremos a continuación lo que comenta una Biblia protestante, la Reina-Valera edición de estudio del año 1995 en la página 505, nos dice categóricamente: “Los libros de Crónicas son una expresión típica del judaísmo postexílico. Para su composición, el autor recurrió a materiales recogidos de Génesis, Exodo, Números, Josué y Rut... ADEMÁS, CITA UNA SERIE DE DOCUMENTOS, EN GRAN PARTE DESCONOCIDOS PARA NOSOTROS (APÓCRIFOS), que son otros tantos depósitos de conocimiento histórico. Dichos documentos son los siguientes, relacionados a continuación en orden alfabético…”. Y luego esa misma fuente IMPARCIAL nos da la siguiente lista de libros apócrifos utilizados por el autor de los libros de las Crónicas en sus escritos inspirados: “Crónicas del profeta Natán”: I Cron. 29, 29 “Crónicas del rey David”: I Cron. 27, 24 “Crónicas del vidente Gad”: I Cron. 29, 29 “Historia del libro de los reyes de Judá”: II Cron. 24, 27 “Historia del profeta Iddo”: II Cron. 13, 22 “Libro de las crónicas del vidente Samuel”: I Cron. 29, 29 “Libro de los reyes de Judá y de Israel”: II Cron. 16, 11; 27, 7 “Libro (o “Actas”) de los reyes de Israel”: I Cron. 9, 1; II Cron. 20, 34; 33, 18 “Libro del profeta Semaías”: II Cron. 12, 15 “Libro del profeta Natán”: II Cron. 9, 29 “Profecía de Abías, el silonita”: II Cron. 9, 29 “Profecía (o “Libro”) del vidente Iddo”: II Cron. 9, 29; 12, 15 “Registro de las familias”: II Cron. 12, 15 ¿Qué tal, amigo lector? ¿Qué tal Sr. Israel Sánchez? Fueron muchas las fuentes que utilizó el autor de Crónicas ¿verdad?, algunas que sabemos que son inspiradas y otras que sabemos A CIENCIA CIERTA que son apócrifas. ES OBVIO SUPONER QUE AL BASARSE EN LAS FUENTES APÓCRIFAS (suponiendo un error cronológico en la carta de Elías) COMETIÓ IMPRECISIONES DE HECHOS (O DE FECHAS) CON RESPECTO A LA CARTA DIRIGIDA AL REY JORÁM, lo cual no es ningún motivo para alarmarse pues sabemos que la Biblia no es un libro cuyo fin principal sea la exactitud histórica, sino la transmisión del mensaje de salvación de manera simple y accesible incluso a las mentes más humildes. Tampoco es un libro de Historia o de Estadísticas para que nos diga con exactitud matemática las fechas, los acontecimientos o los detalles de las narraciones. Un autor protestante, estudioso bíblico (cito autores no católicos para que el Sr. Sánchez no desconfíe de ellos), nos dice: “Cada libro presenta clara evidencia del aspecto humano de su historia. ¿Contiene errores la Biblia?... Se reconoce que es posible que los escribas que copiaban el texto hayan cometido algunos errores, tal como algunas cifras o han añadido glosas”. (Peter Cousins). Hay también otros estudiosos bíblicos no católicos que tienen sus propias teorías. Por ejemplo el autor del libro “El Antiguo Testamento” nos da una versión bastante interesante. Escuchémoslo: “Ya hemos comentado el traslado de Elías al cielo ¿cómo pues tenemos una carta de Elías al rey Joram?. Terry (otro estudioso bíblico) sugiere que el escritor del libro de los Reyes quería poner en conjunto los relatos de los hechos de Eliseo, puso pues primero el relato del traslado de Elías, aunque esto no sucedió hasta después de la muerte de Josafat (y así lo entiende el exégeta y teólogo bíblico A. E J. Rawlinson). Es mejor creer que Elías previó la vida mala de Joram, hijo de Josafat y su efecto desastroso en el rey y en su pueblo y que escribió una carta respecto a esto antes del traslado, confiando ésta en manos de Eliseo o de algún otro para que fuera entregada años después al rey Joram... Esta conclusión es favorecida por el hecho de que este mensajero literario de Elías se llama más bien “escrito” y no “carta”... (“El Antiguo Testamento”, Carroll Gillis, pág. 101). Esa versión protestante es bastante creíble por tres poderosas razones:
Ahora bien, leamos el Sagrado Texto, pero no como lo lee el Sr. Sánchez, sino serena y pausadamente. Dice así: “Y le llegó una carta del profeta Elías…”. Nótese detenidamente que no dice: “El profeta Elías LE ENVIÓ una carta”, sino dice que “LE LLEGÓ UNA CARTA”. Lo cual indica fuera de toda duda la custodia de una tercera persona con el encargo de hacérsela llegar al rey cuando el tiempo se cumpliese. Y algo más: no dice ni siquiera “de parte de Elías”, sino dice simplemente “carta de Elías”, lo cual corrobora lo dicho. Por el mismo estilo opinan otros autores (nótese las letras en negrita): por ejemplo:
Obsérvese que ninguna versión da a entender que Elías haya escrito esa carta en esos momentos históricos.
DOS DEMOSTRACIONES MÁS.-
Dos demostraciones más que refuerzan el hecho de la carta póstuma de Elías es que ese escrito no fue el único encargo, sino que también hubo otros encargos de Dios que Elías no pudo cumplir, pero que Eliseo llevó a cabo. ¿Cuáles son esos encargos? En I Re.19,15 Dios le encarga ungir a Hazael como rey de Siria, pero Elías no lo ungió sino que después lo ungió Eliseo (II Re. 8, 13). Otra misión más que Dios le encargó a Elías fue que ungiera a Jehú como rey de Israel (I Re.19,16ª), pero no lo pudo hacer tampoco, sino que lo hizo Eliseo tiempo después por medio de uno de sus discípulos (II Re. 9, 1-6). Como puede observarse, era común que los profetas hicieran encargos póstumos a sus discípulos, hecho que viene a reforzar que la multicitada carta fue escrita por Elías, pero que Eliseo hizo llegar al rey Joram (II Cron. 21, 12).
José Antonio Barrera Balderrama antonio03myt@hotmail.com pepebarrerab@gmail.com
“Católico o cristiana” Fragmento de la carta publicada por el Sr. Ramiro Lara Ortega en la sección “Cartas al director” de “El Heraldo de Chihuahua” del 26 de enero del 2009 sobre el tema “la verdadera Iglesia de Cristo”
“El pasado día 19 (de enero), leí en esta sección una carta del señor Barrera donde expresaba que “perseguir a la Iglesia (católica o calumniarla) era perseguir a Cristo” e hizo mención de un texto bíblico (Hechos 9:4) “y cayendo a tierra oyó una voz que le decía ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’”. Cabe mencionar que sería importante determinar qué es ser un católico y qué es ser un cristiano. Ser cristiano, según la Santa Palabra de Dios, es aquel o aquellos que creen solamente en Cristo (cristiano=Cristo); ser católico, según la doctrina pontificia (Roma), es creer en diversos concilios, dogmas, procesiones, penitencia, tradiciones, deidades y potestades, veneraciones, etcétera… Termino diciendo… que existe muy grande diferencia entre ser un creyente de las enseñanzas de Cristo, que eran a los que Pablo perseguía (Hechos 9:14) y aún aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender a todos los que invocan tu nombre, que ser un creyente de las enseñanzas de la Iglesia católica… Ramiro Lara Ortega Carta publicada por José Antonio Barrera Balderrama En febrero del 2008 Sobre el tema “la verdadera Iglesia de Cristo” En contestación al Sr. Ramiro Lara
Cristo fundó una sola Iglesia
Estimado Sr. Ramiro Lara: De su carta publicada el lunes 26 de enero del 2008, quisiera hacer algunos comentarios: Primeramente asentar la base de que Cristo fundó una sola Iglesia: “Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt.16,18). Observe cómo en ese versículo no utiliza el plural sino el singular, es decir, Cristo fundó “una” Iglesia, no muchas. ¿Por qué utilicé la cita de Hech.9,4 para indicar que perseguir a la Iglesia es perseguir a Cristo mismo? Pues porque aquella Iglesia que Cristo fundó en la plenitud de los tiempos es exactamente la misma que hoy se llama “Iglesia Católica”. No solamente debemos llamarnos “cristianos”, sino serlo, es decir, pertenecer a la iglesia instituida personalmente por Cristo. Si fuera sólo cuestión de “llamarse” cristianos, lo mismo dirían los que se llaman “Iglesia de Dios” y argumentarían que su nombre viene en la Biblia (Hech.20,28). No es cuestión de nombres, sino de tener orígenes apostólicos. Muchos hermanos le ponen a la Iglesia Católica otra fecha de inicio y de esa manera muestran una gran ignorancia histórica. Escuchemos a las enciclopedias para refutar esa objeción:
Otros dicen que esa Iglesia se corrompió y que renació en el protestantismo, (otros dicen que en la época de Constantino) también es falsa esa afirmación, porque en ese caso estaríamos haciendo a Cristo mentiroso:
José Antonio Barrera B.
Decir la verdad, no es “atacar” a nadie
Estimados hermanos Germán Nevárez y Sra. Lucila A. de Flores: decir la verdad no es “atacar” a nadie. Tenemos que distinguir entre “atacar” y “presentar pruebas racionales” de lo que uno dice: Pongamos dos ejemplos muy sencillos: en el primer caso, los fariseos atacan a Cristo llamándolo “demonio” desde luego sin presentar pruebas (Mt.9,34), eso es “atacar”. Ahora veamos un ejemplo de “presentar pruebas”: Cristo les dice a los fariseos que ellos no tienen razón al criticar a los apóstoles por comer trigo en día sábado (Mt. 12, 3ss) y les presenta la “demostración bíblica” de I Sam.21,1-6. La pregunta es: ¿Jesús estaba “atacando” a los fariseos? ¡No!, sino que solamente les estaba “demostrando” que ellos estaban en un error. Ahora bien, aclarado lo anterior, continuaré con el tema que me ocupa (en contestación al Sr. Ramiro Lara). Una de las principales pruebas para demostrar que la Iglesia Católica se conecta históricamente con Cristo, es sin lugar a dudas, la lista de los Papas. En efecto, es una prueba tan irrefutable, que los hermanos no católicos tienen que irse por el lado de atacar la “conducta” de algunos Papas, pero negar esa línea ininterrumpida de pontífices sólo lo hacen los protestantes apasionados y antihistóricos. Demostrablemente las sectas tuvieron un inicio muy posterior a la Iglesia Católica: Los Luteranos nacieron en 1517, los Bautistas en 1606, los Metodistas en 1744, los Mormones en 1829, los Adventistas en 1831, los Sabatistas en 1845, los Testigos de Jehová en 1870, las Asambleas de Dios en 1914…, etc. etc. Todos sabemos que las enciclopedias son fuentes imparciales escritas sólo por científicos especialistas de cada rama del saber humano. Por eso se llaman “enciclopedias” (de “cíclope”, es decir, “un solo ojo”). Pues bien, absolutamente todas ellas nos presentan la lista completa de los 265 Papas que han existido, desde San Pedro hasta Benedicto XVI, por lo que invito al lector a que consulte al menos las más prestigiadas a nivel mundial:
Vayamos ahora a la Biblia para demostrar que la continuidad histórica es clave para descubrir cuál iglesia es la verdadera: “Dijo Gamaliel a la asamblea: Mirad por vosotros lo que vais a hacer con estos hombres (los Apóstoles de Jesús)... Apartaos de estos hombres y dejadlos, porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá, pero si es obra de Dios, no la podréis destruir, no sea que quizá sean ustedes hallados luchando contra Dios”. (Hech. 5, 34-39). Ojalá que esto último, hermano Sr. Ramiro Lara, lo ponga un poco a pensar, puesto que indiscutiblemente la “obra” de los Apóstoles era de Dios, porque siguió a través de todos los siglos y todavía hoy subsiste y se llama Iglesia Católica. Y si esa “obra” viene desde los tiempos de Cristo, por lo tanto es “obra de Dios” (independientemente de la conducta buena o mala de sus elementos lo cual será un tema posterior), por lo tanto aquellos que desprecian a la Iglesia poniéndole una fecha de inicio posterior a los apóstoles o la atacan con falsos argumentos, deben tener cuidado, porque quizá “serán hallados luchando contra Dios”. Continuará… José Antonio Barrera Balderrama.
La doctrina de Cristo a través de los siglos
Muchos hermanos nuestros critican acremente a sacerdotes, obispos o Papas que cometieron errores morales poniendo con esto mal ejemplo al pueblo católico, pero analicemos un pasaje bíblico muy importante: “En la Cátedra de Moisés están sentados los escribas y fariseos. Así pues, todo lo que les digan que guarden, guárdenlo y háganlo; mas no hagan conforme a sus obras, porque dicen y no hacen” (Mt. 23, 2-3). En este versículo, Jesús distingue claramente dos elementos de parte de las personas que están al frente de la comunidad religiosa:
Si leemos con detenimiento la Biblia, nos daremos cuenta de que en la Iglesia primitiva había riñas (Hech.15,2), simonía (Hech.8,18-20 ), falsos profetas (Gal.1,6), fornicación (I Cor.5,1), etc. etc., así como también en el antiguo Israel había desobediencia (Lev.10,1), desconfianza en Dios (Núm.20,12), rebeldía (Núm.11,5), envidia (I Sam.18,8), venganza (I Sam.20,31), inmoralidad (II Sam.11,4), etc., etc., y de todos modos y a pesar de todo eso, Dios conservó sus promesas (Deut.7,9) porque El no abandona a su pueblo y guarda su alianza “hasta por mil generaciones” aunque el pueblo se porte mal y no guarde la alianza hecha con Dios, porque si Dios esperara a que su pueblo se porte bien para hacer su alianza, NUNCA LA HARÍA, Dios conservó su alianza con Israel (Deut.4,9 comparar con Os.11,1ss y Ez. cap. 16) y conservará su alianza hecha con la Iglesia Católica “hasta el fin del mundo” (Mt.28, 20). Cristo jamás pensó en una iglesia de puros santos. Al contrario, estaba consciente de la debilidad de sus Apóstoles. Por eso puso la parábola del trigo y la cizaña (Mt.13,26ss), por eso perdonó a San Pedro quien lo negó tres veces (Mt.26,69ss); por eso perdonó a los dos apóstoles que discutían por estar a la derecha de Cristo cuando volviera en su Reino (Mt.20,21); por eso perdonó a quienes se peleaban por los primeros lugares (Mr.9,34); por eso los perdonó a todos cuando lo abandonaron en el huerto de Getsemaní (Mt. 26, 56), etc. etc. En muchos pasajes de la Sagrada Escritura observamos que aunque los dirigentes se porte mal, su conducta es aparte de la doctrina. Y así vemos que a los jueces Dios los llama “hijos de Dios” e incluso los llama “dioses”, a pesar de que su conducta era incorrecta (Sal. 82, 1). El hecho de que el Dogma es una cosa y la Moral otra, nos lo demuestra la Biblia misma, pues la doctrina de Dios es indestructible aunque el hombre sea el colmo de la maldad: “No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo contra Yahvé” (Prov. 21, 30). Incluso -y esto es de suma importancia- ni los mismos apóstoles hubieran podido (ni con su conducta ni con su palabra) destruir la verdad revelada por Dios si lo hubieran intentado: “Ustedes hagan lo que es bueno, aunque nosotros seamos como reprobados, porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad” (II Cor. 13, 7-8) José Antonio Barrera B.
La doctrina de Cristo a través de los siglos (segunda parte)
Las sectas por lo general, confunden el ámbito de la fe (la doctrina preservada por Cristo a través de los siglos) con el ámbito de la conducta personal de los Papas (sujeto a errores y excesos) y luego engañan a la gente diciéndoles que “si los Papas fueron malos” entonces no estaba en ellos la verdad de Dios y luego citan el versículo: “Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso” (Rom.3,4) y ellos agregan que por eso ellos no creen en el Papa, porque “por ser hombre es mentiroso”. Pero si se tomaran la molestia de leer el contexto y meditarlo, se darían cuenta de que ese pasaje completo, tiene una estrecha relación con la perpetuidad de la Iglesia que Cristo fundó. En efecto, ahí San Pablo les dice a los Romanos que la fidelidad de Dios contrasta tremendamente con la infidelidad del hombre, pero sin embargo, veamos el contexto: “¿Cuál es, pues, la ventaja de los judíos? O ¿qué utilidad se saca de la circuncisión? Es grande de todos modos. Y principalmente porque a ellos les fueron confiados los oráculos de Dios. ¿Qué importa si alguno de ellos no ha creído? ¿Su infidelidad frustrará por ventura la fidelidad de Dios? (Rom. 3, 1-3). Y nosotros, basados en esa misma Palabra de Dios podríamos hacer una “paráfrasis” más o menos así: “¿Qué importa si entre los doce apóstoles haya habido un Judas que traicionó a Jesús?¿Qué importa que a lo largo de la Historia haya habido algún Papa que haya dejado mucho o poco qué desear de su Pontificado? ¿Su infidelidad frustró la fidelidad de Cristo quien dijo “yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”? No por cierto, porque a ellos fueron confiados los oráculos de la Revelación de Jesucristo? Es curioso cómo los protestantes no admiten que alguien con errores personales sea pastor del pueblo de Dios, pero en cambio sí aceptan el que un pecador sea un escritor inspirado de la Biblia. Veamos por ejemplo un sitio protestante de la red (www.apologeticspress.org) en donde el Sr. Wayne Jackson M.A. nos dice lo siguiente: “El hecho de que una persona poseyera inspiración no significaba que él estaba libre del pecado personal. David, el gran poeta y rey de Israel, fue inspirado por Dios al escribir un número de salmos... No obstante, David fue culpable de numerosos pecados personales, tales como el pecado de adulterio con Betsabé”. ¿Por qué entonces esa actitud de rechazar que un Papa tenga pecados personales y en cambio aceptar que ni más ni menos un escritor sagrado sí los tenga? Lo que debía preservarse íntegro a través de los siglos era la DOCTRINA, no la conducta de los Papas, porque Dios no quiere santos a la fuerza, no obliga, no quiere robots. Desde luego que un Papa que se porta mal ES MÁS DURAMENTE JUZGADO (Sant.3,1), sin embargo los ministros tienen sus pecados personales: “Pues todo Pontífice tomado de entre los hombres, en favor de los hombres es instituido para las cosas que miran a Dios, para ofrecer ofrendas y sacrificios por los pecados, para que pueda compadecerse de los ignorantes y extraviados, POR CUANTO ÉL ESTÁ TAMBIEN RODEADO DE FLAQUEZA, y a causa de ella debe por sí mismo ofrecer sacrificios por los pecados PROPIOS y por los del pueblo” (Heb. 5, 1). José Antonio Barrera Balderrama antonio03myt@hotmail.com
Primer correo electrónico enviado por Jorge Rodríguez Russil a José Antonio Barrera Balderrama el domingo 23 de marzo del 2008 a raíz de un artículo publicado por éste último en el periódico “El Heraldo de Chihuahua” del domingo de Pascua de 2008 titulado “¿Murió Cristo en una cruz o en un madero vertical?” (Sección Nacional páginas 4, 5 y 6)
Buen día amigo Antonio Barrera:
Muy interesante tu artículo aunque lo considero algo "duro" cuando llamas “necios” a personas que practican otra religión distinta a la nuestra. Considero que es la misma posición que tomaron los romanos cuando los primeros cristianos iniciaron su labor de predicar acá en la tierra una vez que Jesucristo estuvo por ella.
Siendo yo católico tiendo a respetar mucho las demás religiones, ideas e incluso interesarme por las distintas interpretaciones que dé el hombre a la palabra de Dios y que se llama así: Religión.
Te comento todo esto, porque sabiendo que existe libertad de culto mi hija de 14 años practica la religión Testigos de Jehová y de la cual muchas cosas me parecen súper lógicas aunque sigo siendo católico y no creo que eso cambie. Ella estudia y predica con una Biblia idéntica a la que yo tengo y la que tienen sus padres siendo todos católicos.
Quisiera saber si conoces dónde puedo adquirir esa "Biblia" que ellos fabricaron que tú comentas para entender un poco más todo esto. Sólo he visto algunas publicaciones como “Despertad” y “Atalaya” que sólo son revistas muy buenas por cierto y que son utilizadas como reflexiones de amor y familia.
Por último: sí he oído de que la cruz es como si a un familiar lo mataran con un arma y nosotros tuviéramos una cadena con el modelo de esa arma. Yo lo que contesto a esto es que siendo la cruz un instrumento de tortura y ejecución en esa época, el hecho de que Jesucristo murió ahí ya la hace sagrada y eso es lo que nosotros los católicos respetamos.
Gracias por tu respuesta y te felicito por tu buen articulo.
Saludos. Jorge Rodríguez Russil.
Contestación de José Antonio Barrera Balderrama al Sr. Jorge Rodríguez Russil el 24 de marzo del 2008 acerca del tema del verdadero rostro de los Testigos de Jehová y a su agresividad contra la Iglesia Católica que siempre los ha distinguido desde sus inicios en el año de 1870.
Estimado Señor Jorge Rodríguez:
Le agradezco mucho su carta y paso a hacerle los siguientes comentarios: Empezaré por decirle que en mi artículo no les llamo “necios” a los Testigos de Jehová, lo hace San Pablo en I Cor.1,23 y se dirige precisamente a LOS ENEMIGOS DE LA CRUZ DE CRISTO. Yo no les digo “necios”, al contrario, si usted relee el texto, claramente les digo “mis hermanos Testigos de Jehová”. Mi artículo efectivamente es un poco “duro”, pero así acostumbro hablarles a ellos (no a los protestantes tradicionales los cuales en su mayoría sí se prestan a un diálogo serio), por la sencilla razón de que ellos hablan de igual forma, así que no hago mas que hablarles en su propio idioma, y precisamente en mi artículo puse dos botones de muestra:
¿Qué le parece Sr. Rodríguez? Podría seguirle, pero nuestro alfabeto sólo tiene 27 letras. Y me quedaron en la lista 334 ataques más. Ciertamente que los Romanos llamaban “necios” a los primeros cristianos, pero SIN PRUEBAS.
Pasando a otro punto de su carta, le comento que yo también respeto el punto de vista de gente que no es de nuestra religión, sin embargo “respetarlos” no quiere decir “darles la razón”. Jesucristo mismo no estaba de acuerdo en el punto de vista de los escribas y fariseos y les hablaba con bastante “dureza”. Nuestra religión está siendo atacada todos los días por visitantes que van casa por casa y por lo tanto nosotros no podemos quedarnos con los brazos cruzados, debemos actuar y tenemos que demostrarles que sus puntos de vista están equivocados y eso no es atacarlos, sino mostrarles la verdad. Con tristeza vemos que muchos católicos ingresan a las sectas y nosotros en vez de evangelizarlos y decirles que la religión Católica es la única religión verdadera, nos quedamos callados “respetando su libertad de culto”, cuando al contrario nuestra labor evangelizadora debe empezar por nuestra propia casa. En mi casa (que es también la suya) todos los días leemos al menos un versículo de la Biblia, lo meditamos y rezamos por la paz del mundo. Yo creo que a nosotros los católicos nos está fallando mucho la oración que es vital para que una familia permanezca unida compartiendo todo, incluso la fe. Usted dice que le interesa mucho las diversas interpretaciones que las religiones dan a pasajes de la Biblia, excelente que usted haga eso, pero debe estar consciente de que SOLAMENTE UNA INTERPRETACION es la correcta, las demás son FALSAS. Yo también tengo en mi biblioteca libros católicos, protestantes, ortodoxos, jehovistas, musulmanes, etc., y eso me sirve mucho para reforzar mi fe. Si yo fuera Testigo de Jehová me prohibirían tener libros que no sean jehovistas ¿por qué? Porque tienen miedo a que el adepto descubra la verdad. Tengo una vecina que es Testiga y un día quise regalarle el libro “Proceso a la ´biblia´ de los Testigos de Jehová” de Eugenio Danyans, pero me dijo claramente en varias ocasiones, que a ellos NO LES PERMITEN tener otros libros que no fueran de la Sociedad Watch Tower. Ya por último, usted me comenta de que dónde puede encontrar una Biblia de los Testigos de Jehová, pues le contesto que con ellos mismos, ya que para usted ha de ser fácil pues su propia hija es Testiga. Cuando adquiera esa “Biblia” (pongo la palabra entre comillas por las razones que más adelante le explicaré) tendrá usted la oportunidad de compararla con la Biblia católica o protestante y podrá ver la enorme cantidad de versículos cambiados, falsificados o adulterados que tiene. He aquí sólo unas cuantas muestras:
¿Le bastan esos tres ejemplos de versículos adulterados, Sr. Rodríguez? Existen muchísimos más, pero tengo que contestar muchísimos correos que –igual que el suyo- merecen también una adecuada contestación.
Muchas gracias. Feliz Pascua de Resurrección le desea José Antonio Barrera B.
Respuesta del Sr. Jorge Rodríguez Russil a la carta de José Antonio Barrera Balderrama acerca del verdadero rostro de los Testigos de Jehová y sus agresivos ataques contra la Iglesia Católica que los ha distinguido desde su nacimiento en el año de 1870.
José Antonio:
Muchas gracias por sus interesantes comentarios y sus fuentes. Soy un defensor de la lógica por eso a veces me dicen que no soy cristiano porque no creo con fe ciega. Me queda claro que tiene usted mucho conocimiento y yo muchas dudas. Sólo veo un punto común entre católicos y testigos: ambos se atacan y se burlan (Sectas, Babilonia, Ramera). Si he oído todo lo que dicen de la Iglesia católica lo cual no me parece. También sé que el Papa gobernaba el mundo y había o hay mucha corrupción dentro de las autoridades católicas lo cual no significa que todos lo sean. Al final todas las religiones son ejecutadas por seres humanos con virtudes y defectos. Me parece muy bien que ore o rece en familia. Siempre me ha parecido que nosotros los católicos vamos a la iglesia a repetir como loros (la mayoría incluido yo); sin pensar en lo que estamos diciendo. Me ha dado mucha curiosidad y como buen curioso voy a revisar lo de la Biblia porque hasta donde sé utilizan la misma. Por otra parte me gustaría conocer su opinión acerca de los cristianos o evangélicos y otras religiones donde en el nombre de Dios cometen cualquier crimen. Por último le agradecería si me dice cuándo escribe sus artículos para estar pendiente.
Muchas gracias de nuevo. Atentamente: Jorge Rodríguez Russil.
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